CIUDAD DEL VATICANO. El Vaticano admitió el jueves que muchos católicos a lo largo y ancho del mundo rechazan sus enseñanzas sobre la sexualidad y consideran que asuntos como la utilización de anticonceptivos son una intromisión en su vida privada. Además ignoran otras doctrinas sobre el matrimonio, el divorcio y la homosexualidad.

 

El Vaticano acusó a sus propios sacerdotes de ser gran parte del problema. Dijo que no estaban haciendo un buen trabajo a la hora de educar a los fieles acerca de las enseñanzas esenciales de la iglesia y tampoco ayudando a las familias con problemas.

 

El análisis aparece dentro de un documento hecho público el jueves que resume los resultados de un cuestionario enviado el año pasado por el Vaticano a las distintas Conferencias Episcopales del mundo con el objetivo de preparar un estudio de dos años sobre asuntos familiares encargado por el papa Francisco.

 

Miles de católicos seglares, sacerdotes y académicos respondieron proporcionando al Vaticano valiosa información de a pie de calle para poder abrir un debate.