NUEVA YORK. En la recta final de su mandato como alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, defendió hoy la importancia de las ciudades en el siglo XXI y aseguró que “si quieres cambiar el mundo, tienes que ser alcalde”, subrayando que se debe “pensar global y actuar local”.

 

Después de 12 años al frente de Nueva York, Bloomberg continuó hoy su ronda de despedidas, balances y deseos para su sucesor, Bill De Blasio, destacando el liderazgo de una ciudad “más fuerte que nunca” en una época de “renacimiento de las ciudades que ha acabado con la edad dorada de los barrios residenciales”.

 

“La mayoría de alcaldes no estamos interesados en si una idea es liberal o conservadora. Nos preocupa que funcione”, dijo Bloomberg en un discurso ante el Club Económico de Manhattan, en el que habló de ciudades como “motor de innovación y laboratorios de democracia, donde las nuevas políticas dan forma al futuro de la nación”.

 

“Las ciudades están eclipsando a los estados como pioneras en políticas en todos los aspectos. Reformando la educación pública, luchando por el cambio climático, impulsando el desarrollo económico, mejorando la sanidad pública, luchando contra la pobreza, reduciendo el crimen, protegiendo al consumidor y promoviendo el arte y la cultura”, resumió.

 

En su discurso, Bloomberg recordó su preocupación por la inversión en infraestructuras y la formación de las nuevas generaciones asegurando que “mañana es más importante que hoy” y “es útil enseñar datos, pero también hay que enseñar a pensar”.

 

Además, volvió a considerar un “obstáculo” el alto presupuesto destinado a las pensiones de los funcionarios. “Seguirán creciendo y con ellos se reducirá nuestra capacidad de afrontar el futuro. En los últimos doce años ha supuesto 68.000 millones de dólares, mucho más que lo dedicado a la educación o a políticas de vivienda”.

 

También nombró “la diversidad excepcional de Nueva York”, donde “no es importante de dónde vienes sino adónde vas, lo que haces con tu vida y cuáles son tus sueños”, dijo, y aseguró que el futuro de la ciudad “nunca había sido más brillante”.

 

“Cuando llegué a la ciudad en 1966, Nueva York empezaba a caer. El sueño de la clase media era escapar de aquí”, dijo. Hoy su deseo es que la ciudad siga mejorando y deseó “la mejor suerte” a su sucesor, el demócrata Bill de Blasio, que tomará posesión del cargo el 1 de enero.

 

“Deseo que la ciudad siga mejorando sin mí. Yo quiero vivir aquí el resto de mi vida”, concluyó.