Ya era de madrugada, cuando Daniel, y su tío Rafael, salían del concierto que encabezaron Luis Antonio López Mimoso, y  Alfredo Ríos El Komander, a menos de un kilómetro de la Presidencia Municipal de Huehuetoca, en el Estado de México.

 

Afuera, los ánimos entre algunos asistentes se crisparon y se desató una riña en la que intervino un grupo de policías municipales. En el conflicto, uno de los uniformados sacó su arma de cargo y disparó.

 

El balazo, que pretendía ser sólo una advertencia, hirió y mató a Daniel, de 14 años.

 

De la fiesta a la tragedia

 

Pasaban las 2 de la mañana, cuando la gresca, la cual no se precisó qué o quiénes la originaron, llegó hasta la explanada municipal. En el lugar, los municipales supuestamente intentaron calmar la situación, pero fueron agredidos verbal y físicamente.

 

De acuerdo con el reporte policiaco, entre la gente que participaba en la gresca se encontraban el menor Christian Daniel “N”, y su tío Rafael Martínez López, de 34 años.

 

Al notar que la situación estaba fuera de control, al menos tres uniformados, entre ellos una mujer, sacaron su arma y dispararon al aire para amedrentar a los asistentes, en su mayoría jóvenes; también les apuntaron directamente a fin de disolver la riña, indicaron versiones de testigos.

 

“Los agentes fueron agredidos, por lo que dos de ellos presuntamente dispararon con la intención de repeler la agresión”, señaló un comunicado conjunto de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) y de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM) emitido la tarde del sábado.

 

Una de esas balas dio en el pecho de Daniel, otro disparo hirió a Rafael en el estómago. Después de ver el cadáver del estudiante de primero de secundaria en el suelo de la explanada municipal, la riña pasó a segundo término y en su lugar tomó fuerza la indignación y la ira de cientos de pobladores.

 

Habían pasado apenas unos minutos de los hechos, cuando unos 400 habitantes de Huehuetoca arribaron a la alcaldía para exigir justicia, y en búsqueda de los policías que habían participado en el asesinato del pequeño.

 

En el Palacio Municipal, los enardecidos pobladores retuvieron a tres policías, dos de ellos mujeres; y armados con piedras y palos volcaron y destruyeron dos patrullas. La turba rompió los vidrios de la sede y le prendió fuego a las áreas de Catastro y Registro Civil.

 

Más tarde, policías estatales arriban al lugar y calmaron los ánimos de los pobladores asegurándoles que los uniformados municipales serían detenidos para que enfrentaran cargos por el homicidio.

 

Los remanentes

 

Sobre los daños al inmueble, las autoridades locales señalaron la tarde de ayer que la limpieza de la alcaldía tardaría cerca de una semana, pero estaría en condiciones de ser ocupada hasta dentro de un mes. Así lo informó Eduardo Barragán, secretario del Ayuntamiento, tras un recorrido para calcular los daños, luego de que culminarán los peritajes de la Procuraduría estatal.

 

Hasta el cierre de esta edición, se había informado que la presencia de una guardia de elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana se mantendría en el inmueble, por un tiempo acorde a su restauración y pleno funcionamiento.

 

Sobre la responsabilidad de los agentes involucrados, cuatro  policías, entre ellos Rubén Serrano Vázquez, director de Seguridad Pública Municipal, fueron presentados ante el Ministerio Público de Cuautitlán, donde rindieron su declaración sobre los hechos.

 

Aunque hasta el cierre de esta edición se había informado que el policía señalado como autor material de la muerte de Daniel estaba prófugo, las autoridades confirmaron que, “en una acción coordinada, agentes de la SSC y de la PGJEM, presentaron ante el Centro de Justicia de Cuautitlán México, al policía municipal, Usiel Ramírez Vicente por su probable participación en la muerte de un menor de 14 años”.

 

El medio día de este domingo, unas 200 personas, entre familiares, amigos, y vecinos, del pueblo de San Bartolo, donde era oriundo Daniel, acudieron a la iglesia de la comunidad para despedirlo. Entre coronas de flores, un grupo de amigos de la secundaria donde estudiaba el joven pidieron justicia por su muerte.

 

Historia conocida

 

Un caso similar fue el ocurrido apenas el pasado siete de julio, cuando al menos 13 patrullas de seguridad pública municipal de Tultepec fueron destrozadas, cuatro de ellas incendiadas, por los colonos de Amado Nervo, luego de la muerte de dos jóvenes a manos de un policía local, quien presuntamente estaría bajo los efectos del alcohol.

 

El agente, Raúl Reséndiz Bretón, fue acusado de haber protagonizado una riña con los hermanos Juan Carlos, Israel y Jesús Bautista Juárez en la calle Centenario de dicha colonia, cuando tras la discusión, el policía baleó a los jóvenes. Uno murió de inmediato, otro de ellos pereció cuando recibía atención médica.

 

Unos 400 vecinos enardecidos intentaron retener al policía, pero este fue rescatado por algunos de sus compañeros.