Dieciséis escritores mexicanos dedicaron textos al ídolo de la música tropical, considerado también uno de los fundadores del género grupero.

 

Rigo tenía multitudes de admiradores que acudían a dondequiera que se presentara, pero en vida nunca se le relacionó con escritores considerados cultos, por lo que abordar la figura de este músico multifacético implicó romper ese tabú.

 

Élmer Mendoza, Daniela Tarazona, Lizzy Cantú, Betto Arcos, Juan Carlos Bautista y Yuri Herrera son otros de los autores que participaron en “Rigo es amor, una rocola de dieciséis voces” (Tusquets Editores), una colección de ensayos, cuentos y recuerdos sobre Rigo presentado en su natal Tamaulipas en mayo y publicado a nivel nacional a principios de agosto.

 

“La vida de Rigo Tovar es difícil y muy difícil no relacionarla con lo que escribió, más allá del drama final de su vida de quedarse ciego, es el drama de haber sido mojado… o las cosas más extrañas como haber grabado un disco en Inglaterra, esos gestos rarísimos de rockstar que sólo serían esperables de Bob Dylan o de Tom Waits”, señaló Eduardo De Gortari, uno de los escritores que participan en el homenaje, sobre el disco de Rigo “Dos tardes de mi vida”, grabado en el mismísimo estudio de los Beatles, Abbey Road, cuando Rigo viajó a Europa en busca de una cura para la retinitis que le estaba quitando la vista.

 

Rigoberto Tovar García nació en Matamoros, México, en 1946, hijo de padre mexicano y madre texana. Antes de dedicarse a ser músico fue carpintero, albañil, obrero y mesero y estuvo de forma ilegal en Estados Unidos. Fue en uno de sus trabajos donde comenzó a cantar en un bar para entretener a los clientes y así comenzó su carrera artística.

 

Rigo Tovar y su banda Costa Azul alcanzaron la cima de su fama en la década de 1970 con canciones como “La sirenita” y “Matamoros querido”, con una música que mezclaba ritmos tropicales con rock y cumbia. Además de su inconfundible música, Rigo era famoso por su larga melena, su ropa extravagante, más adecuada para un rockero o artista pop, y por usar lentes obscuros en sus presentaciones (más tarde se sabría que era por sus problemas con la vista). Alguna vez fue definido por un locutor con la máxima de “Rigo es amor”, frase que sería inseparable al músico.

 

Al morir en el 2005, su carrera estaba detenida y su salud estaba mucho peor: además de haber perdido la vista era diabético y padecía vitiligo. Pero el drama no terminó con su fallecimiento por un paro cardiorrespiratorio; su esposa e hijos comenzaron a pelear con otras mujeres que afirmaban tener hijos del cantante.