LONDRES. Gran Bretaña aguardaba el lunes noticias sobre Catalina, la esposa del príncipe Guillermo, quien fue internada en el ala privada de un hospital del centro de Londres para dar a luz, mientras cientos de personas esperan afuera del palacio de Buckingham a que se anuncie oficialmente el nacimiento del bebé real.

 

Guillermo estaba junto a su esposa para el nacimiento de su primogénito. Es un momento histórico para la monarquía británica: el bebé será tercero en la línea de sucesión del trono, después de los príncipes Carlos y Guillermo.

 

La pareja entró en el Hospital St. Mary’s en el centro de Londres por una puerta lateral el lunes por la mañana para evitar la acumulación de periodistas y camarógrafos. El Palacio de Kensington confirmó su arribo unos 90 minutos después.

 

El bebé estará en la línea de sucesión de la monarquía y de asumir será reconocido como jefe de estado en otras 15 naciones, incluso Canadá y Australia.

 

Por lo demás, poco se sabe, incluso si Catalina tendrá un alumbramiento natural o mediante cesárea, ni si es varón o mujer. Tampoco el nombre que le pondrán.

 

La reina Isabel II, la bisabuela, llegó al Palacio de Buckingham el lunes por la tarde, donde fue aclamada por el público congregado a la espera de noticias.

 

El anuncio del nacimiento real seguirá un ritual. Funcionarios del Palacio dijeron que el primer indicio se conocerá cuando un asistente real salga del hospital con un informe firmado con el membrete del Palacio de Buckingham. El informe será entregado a un funcionario que será conducido al Palacio de Buckingham, donde será colocado sobre un atril a la vista del público frente al edificio.

 

Sin embargo, es el género del bebé que es de interés particular debido a que la perspectiva del embarazo de Catalina hizo que se modificaran las leyes de sucesión para asegurar que una hija no fuera precedida por un hermano menor.