Durante más de cinco décadas, los cubanos exiliados en Miami han esperado que los hermanos Castro dejen el poder.

 

El paso más firme hacia ese suceso llegó el domingo, cuando el presidente Raúl Castro anunció la intención de retirarse del cargo dentro de cinco años. Y sin embargo, cuando la noticia llegó a las costas de Florida apenas si generó algo más que una discreta expresión de apatía.

 

“Cuba ya no me importa”, dijo Luis Sanz, de 85 años, mientras veía a varios amigos jugar dominó.

 

Un año después de la revolución de 1959, Sanz dejó atrás su tienda de ropa en la ciudad cubana de Camagüey y comenzó una vida nueva en Miami. Nunca regresó. Muchos cubanos mayores prometieron no regresar sino hasta que Raúl y Fidel Castro estuvieran muertos.

 

(Foto: AP) 

 

Díaz Canel, el que viene 

 

Ahora parece que el retiro —no la muerte— marcarán el fin de sus días en el poder. Raúl Castro designó a Miguel Díaz Canel como su principal lugarteniente y posible sucesor. Así las cosas no hay celebración en Miami. Y protestas tampoco.

 

“Creo que todos pensaban que habría una manera de desquitarse todas las cosas que habían pasado”, dijo Andy Gómez, prominente directivo del Instituto para Estudios Cubanos y Cubano-estadounidenses de la Universidad de Miami. “Es casi un anticlímax. Es un poquito más de lo mismo”.

 

Raúl Castro ha instituido numerosas reformas económicas y sociales desde que tomó el poder después que su hermano mayor cayó enfermo en 2006. Bajó su dirección, la empresa privada se ha expandido, el mercado inmobiliario fue legalizado y se suavizaron las restricciones en los viajes. En su mensaje del domingo, Castro dijo que espera también establecer un límite de dos mandados y topes de edad para los funcionarios políticos. Pero los principios torales del socialismo permanecerán, prometió.

 

Sucesión, un “rediseño del sistema” 

 

Domingo Amuchástegui, un ex diplomático cubano en Guatemala, consideró improbable que Díaz-Canel, de 52 años, adopte medidas importantes que se aparten de la ideología de Raúl y Fidel Castro.

 

“(Díaz-Canel) seguirá rediseñando el sistema en Cuba, como ellos lo están rediseñando ahora”, indicó. “Es una conceptualización nueva, un rediseño del sistema socialista, adaptándolo, mejorándolo”.

 

Cubanos exiliados y políticos cubanos en Miami afirmaron categóricamente que no reconocerán a Díaz-Canel como un gobernante legítimo si llega a la presidencia.

 

“Lo que hoy fue blanco, mañana es rojo y ayer fue azul”, dijo Alberto Faustino, de 74 años, al describir lo que ve como una toma de decisiones errática del gobierno cubano.

 

Faustino salió de Cuba hace 12 años para reunirse con sus dos hijos en Estados Unidos. Estimó que la designación de Díaz-Canel no tiene nada que ver con un cambio. Y el anuncio de Raúl Castro no le provocó alegría ni enfado.

 

“Nada”, dijo.

 

En el pasado, un anuncio semejante al que Castro hizo el domingo habría provocado una reacción pública más fuerte. Pero eso ha cambiado en los últimos años mientras la primera generación de exiliados mengua y las personas de reciente ingreso tienen inquietudes más económicas.