WINTER GARDEN, Florida. Los productores de tomate y fresa de Florida se quejaron de sufrir problemas para competir con la creciente importación de esos cultivos de México, que cuestan menos.

 

Las importaciones de fresa mexicana aumentaron 142% de 2008 a 2011 y las de tomates, 43.7%, en el mismo periodo, según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA por sus iniciales en inglés).

 

Las cifras reflejan las importaciones de tomates redondos mexicanos cultivados en campos abiertos e invernaderos. Esa variedad es la que compite más directamente con los tomates de Florida, la variedad dominante cultivada en el estado.

 

 

John VanSickle, un economista en Agricultura de la Universidad de Florida en Gainesville dijo al periódico The Ledger que “en los últimos cinco o seis años, México ha pasado de cultivos de campo a cultivos de invernadero” y que esa tendencia continuará.

 

Entre los factores que alimentan esa transición están mejores precios pagados y los menores costos de producción, incluidos los de plaguicidas. Esto último atrae especialmente a los consumidores estadounidenses, temerosos por los residuos químicos en los tomates y otros cultivos.

 

VanSickle recomendó a los productores de Florida que contemplen aumentar su producción en invernaderos y otros ambientes cerrados para que puedan competir con los cultivos mexicanos.

 

Sin embargo, Reggie Brown, director ejecutivo de la asociación Florida Tomato Exchange, el grupo comercial del sector; y Tony DiMare, vicepresidente de DiMare Fresh Inc., uno de los tres principales cultivadores y transportistas de tomate de Estados Unidos, dijeron que el clima de Florida hace que la producción agrícola cubierta sea prohibitiva, inviable y costosa.

 

El precio de construir un invernadero de poco menos de media hectárea (un acre), con todo y control de temperatura, es de alrededor de un millón de dólares, dijo Brown.

 

Una superficie similar de túneles de plástico para los cultivos de fresa costaría 30 mil dólares, dijo Campbell, y todo podría perderse con un solo huracán o una tormenta tropical.

 

VanSickle reconoció que una transición de sistemas de cultivo tendría altos costos iniciales, pero cree que los productores de Florida, en particular los de tomate, podrían recuperar su inversión al ser capaces de ofrecer un producto mejor que sería capaz de venderse a un precio mayor.

 

“En esta época, los consumidores están dispuestos a pagar más por un tomate de mejor sabor”, dijo VanSickle. “Si (los productores) quieren competir, deben cambiar la forma en que hacen su negocio”, añadió.

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