Aunque la aprobación de las licencias por paternidad en la legislación laboral es uno de los pocos avances en materia de equidad dentro de la reforma, los cinco días que se otorgarán a los padres mexicanos por el nacimiento de un hijo o la adopción de un menor están muy lejos de los 10 o 14 días que se otorgan desde hace varios años en países de América Latina como Ecuador o Venezuela.

 

Si bien la propuesta original señalaba una licencia de 10 días, al final la reforma aprobada el fin de semana estableció un periodo máximo de cinco días con goce de sueldo.

 

Esto, no obstante que para la Organización Internacional del Trabajo (OIT) las licencias son fundamentales para que las personas puedan conciliar su trabajo remunerado con las responsabilidades familiares y ha urgido para que sean incorporadas al marco normativo de toda nación.

 

Asimismo, en 2007, durante la X Conferencia Regional de América Latina y el Caribe celebrada en Quito, Ecuador, México se comprometió a promover la corresponsabilidad entre la vida familiar y la laboral de mujeres y hombres, para así buscar una mayor participación del género masculino en el trabajo doméstico y un mayor equilibrio en las responsabilidades familiares.

 

Si bien algunas empresas y entidades del sector público otorgaban ese beneficios a sus trabajadores (padres de familia), ahora, con la reforma, estarán obligadas a otorgar esta prestación establecida en el artículo 132, fracción XXVII Bis de la legislación laboral.

 

PREVALECE INEQUIDAD

 

Especialistas en temas laborales y legisladoras consideran que de manera general, la reforma aprobada no garantiza la equidad, ya que no son atendidas las condiciones particulares de hombres y mujeres.

 

María de Jesús López, especialista de la UNAM en economía laboral, consideró que la ley pretende que la seguridad social, prestaciones, capacitación y adiestramiento “sean iguales para todos, hombres y mujeres”, pero no considera las diferencias “históricas”.

 

Explicó que las empleadas recurren con mayor frecuencia a trabajos por hora, a distancia, de medio tiempo o el llamado outsorcing para hacerse cargo de sus hijos, a pesar de la inestabilidad en este tipo de contrataciones. Por ejemplo, las mujeres tienen una mayor tasa dentro del sector informal -31% contra 28% de los varones-, y 1.4 millones de mexicanas trabajan dentro del sector del outsourcing.

 

Por otra parte, Tapia Fonllem afirmó que 92% del trabajo doméstico es realizado por mujeres y en los artículos 333 y 337 “no se garantizan las condiciones mínimas de seguridad social, no establecen un contrato por escrito y tampoco garantizan el buen trato por parte del patrón”, sólo menciona los periodos de descanso y lo que el jefe debe proporcionarle durante su estancia.

 

Leonora Concha, fundadora de la organización civil Mujeres para el Diálogo, destacó que con la reforma se están reforzando los aspectos históricos, “la mujer gana menos en el mismo trabajo” que realiza un hombre.

 

El promedio de escolaridad de las mexicanas que trabajan es de 9.8 niveles educativos, mayor al de los hombres que es de 9.2; pero sus ingresos por hora son de 30.7 pesos, menores a los de ellos, quienes obtienen 31.2 pesos, de acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

 

La diputada panista Flor Pedraza destacó como un avance que el artículo 133 prohíbe a los patrones “exigir la presentación de certificados médicos de no embarazo para el ingreso, permanencia o ascenso en el empleo”; asimismo le impide “despedir a una trabajadora o coaccionarla directa o indirectamente para que renuncie por estar embarazada, por cambio de estado civil o por tener el cuidado de hijos menores”.

 

MUJERES TIENEN TRABAJO PENDIENTE

 

La diputada perredista Socorro Ceseñas lamentó que esta ocasión el trabajo de las legisladoras no alcanzó para garantizar la equidad en la ley laboral, aunque confió en que en las próximas reformas que se discuten ésta se logre.

 

Esta es la primera vez que más del 37% de los miembros de la Cámara en San Lázaro son del sexo femenino.

 

Por su parte, la investigadora de la UNAM, María de Jesús López afirmó que ésta “no es una ley que genere equidad de género, porque algunos apartados que son ejes básicos no contemplan la incorporación de las mujeres”, no se toma en cuenta la responsabilidad que tienen dentro de la familia o sus condiciones de trabajo.