La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) se deslindó de los fanáticos religiosos de Nueva Jerusalén, en el municipio de Turicato, Michoacán, cuyo grupo “mal llamado radical católico nada tiene que ver con los postulados de la Iglesia”.

 

En un comunicado, dijo que aunque utilizan símbolos propios de la Iglesia Católica, nada tienen que ver con ella y lamentó que este grupo religioso se oponga a que los niños reciban enseñanza en la escuela pública, si no se incluye la religión que ellos profesan.

 

Hacer esto, subrayó, “es un atropello y se convierten así en intransigentes y por lo mismo excluyen a otros de los derechos que les son inherentes”.

 

Destacó que las leyes son para acatarse, y en este caso, son las autoridades locales las que deben intervenir y poner orden en un conflicto que si no se atiende, puede llegar más lejos. “No es un asunto que deba esperar, es momento de actuar y ejercer el Estado de derecho que se ha vulnerado”, sentenció.

 

Al mismo tiempo externó su extrañeza porque quienes critican a la religión, “grupos laicistas y algunos políticos mal informados utilicen estos hechos para frenar el proceso de aprobación que se está llevando en los Estados sobre el Artículo 24 Constitucional que hace mención a la libertad religiosa”.

 

Sus argumentos, señaló la CEM, son muy simplistas; dicen: “si hay más libertad religiosa, entonces tendremos más conflictos en la sociedad que nos pueden llevar a una confrontación como la que aconteció a principios del siglo XX también por motivos religiosos”.

 

No obstante, resaltó, “no podemos decir más que esta premisa es falsa y totalmente carente de sentido” y aclaró que libertad religiosa no es sinónimo de conflictos, al contrario, en un estado laico y no laicista.

 

La libertad religiosa en su esencia propicia el bien común y la sana convivencia entre los ciudadanos. La educación tiene que ser laica, no puede identificarse con ningún credo. La Iglesia Católica así lo manifiesta y lo reitera, acotó.

 

Calificó de “mentirosos” a quienes tratan de confundir a la sociedad diciendo que la modificación al Artículo 24 solapa la enseñanza religiosa. “Son enemigos del progreso y desean que la situación siga como hasta ahora”.

 

El Episcopado puntualizó que se necesitan hombres y mujeres que estén a la altura de las circunstancias, del momento actual, que miren al futuro con esperanza, con ideales y con un sueño donde quepan todos sin distinción de raza, lengua o religión, donde se respeten los derechos humanos y todos podamos acceder a una vida digna.