Jerusalén. El Consejo Nacional Sirio (CNS), la principal coalición de la oposición en el exilio, llamó hoy al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas a adoptar una resolución para armar a los observadores para poder defenderse y cumplir su misión en Siria.

 

El CNS manifestó estar “sorprendido” por la decisión tomada la víspera por el jefe de la Misión de Supervisión de Naciones Unidas en Siria (UNSMIS), Robert Mood, de suspender las operaciones debido al incremento de la violencia en el país.

 

El Consejo Nacional Sirio pidió al Consejo de Seguridad una resolución en virtud del Capítulo VII de su Carta, que rige las acciones de las Naciones Unidas en caso de amenazas para la paz, con sanciones que pueden ir desde medidas económicas hasta el uso de la fuerza militar.

 

Este grupo de oposición llamó a “adoptar rápidamente una resolución en virtud del capítulo VII para armar a los observadores con el fin de defenderse, cumplir su misión y obligar al régimen sirio a detener las matanzas y aplicar el plan de paz del emisario Kofi Annan.

 

“El hecho de que los observadores dejen de trabajar sirve al régimen del presidente Bashar al-Assad y deja al pueblo sirio sin una protección, aunque sea poco eficaz, y sin testigos de las masacres”, señaló el CNS en un comunicado divulgado por la cadena Al Arabiya.

 

El general Robert Mood explicó que los cerca de 300 observadores presentes en Siria dejarán de patrullar hasta nueva orden, es decir la misión se reanudará en cuanto la situación lo permita.

 

Los Comités de Coordinación Local, uno de los grupos opositores sirios más activos, consideraron que la suspensión de la misión de los observadores supone un “fracaso” de la comunidad internacional en tratar de forma efectiva y responsable la situación en Siria.

 

En un comunicado, la organización indicó que es “injustificable e inaceptable” que la comunidad internacional abandone sus responsabilidades con un pueblo que sufre los crímenes más atroces y la opresión.

 

Los observadores llegaron a Siria a mediados de abril pasado para verificar el cumplimiento del cese al fuego, uno de los puntos del plan de paz del enviado especial de Naciones Unidas y la Liga Árabe, Kofi Annan.

 

El Ministerio sirio de Relaciones Exteriores expresó la víspera que “comprende” la decisión del jefe de los observadores de las Naciones Unidas, pero rechazó la responsabilidad del gobierno en el aumento de la violencia.

 

“Los grupos terroristas armados han intensificado sus operaciones criminales, tomando como blanco sobre todo a los observadores de la ONU y amenazando sus vidas”, indicó la cancillería siria en un comunicado divulgado por la agencia de noticias SANA.

 

Desde Londres, el ministro británico de Relaciones Exteriores, William Hague, lamentó que los observadores hayan suspendido su misión y culpó al régimen de al-Assad del incremento de la violencia, en especial en la ciudad de Homs.

 

Este domingo, al menos 11 personas murieron y decenas resultaron heridas durante un bombardeo de las fuerzas sirias sobre distritos sunitas en Homs, elevando a unos 80 las víctimas mortales ocurridas el fin de semana, según activistas de la oposición.

 

El bombardeo fue más intenso en los barrios residenciales de Homs, al-Khalidiya, Jourat al-Shayyah, Qarabis y al-Bayyada, donde miembros del Ejército Libre Sirio están atrincherados junto a los civiles que quedan en la ciudad.

 

Las fuerzas gubernamentales bombardean desde hace cinco días la ciudad de Homs con el objetivo de ocupar varios barrios, precisó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), que teme una “matanza” en caso de un asalto de las tropas sirias.

 

“Desde que los observadores dejaron de trabajar ayer (sábado) hemos visto una clara escalada de la violencia”, señaló el activista Mohammad al-Homsi.