La forma en la que se ha difundido la telefonía móvil en la vida social y económica de cada país a nivel mundial, resulta atractiva no sólo por su función de mejora de la conectividad, sino por las implicaciones que tiene en cuestiones de desarrollo internacional y marginación.

 

El libro Comunicación Móvil y Desarrollo Económico y Social en América Latina, de la Fundación Telefónica, se dio a la tarea de analizar cómo los distintos usos que la población marginada le ha dado a la telefonía móvil, han servido como motores para salir de la pobreza, haciendo énfasis en la gran brecha que todavía existe en el uso efectivo de la telefonía celular entre la población.

 

A pesar de que América Latina se está aproximando a niveles de universalización en telefonía móvil, debido a la gran desigualdad de su población, la forma en la que el celular es utilizado difiere entre cada grupo social, haciendo indispensable enfocarse ya no en el acceso de la población a dicho servicio, sino en cómo y para qué se utiliza, así como sus efectos sobre las condiciones de vida y el desarrollo económico y social de la población.

 

Sin importar la región, la telefonía móvil mostró en el estudio resultados positivos sobre el crecimiento, variando su grado de influencia de acuerdo al nivel de desarrollo del país en cuestión. Así, se encontró que existen retornos decrecientes marginales de la penetración móvil, lo que significa que entre mayor sea el grado de penetración y de estructuras existentes dentro de un país o región, menor será su aportación al crecimiento del PIB del país. De manera específica, el estudio confirmó que en América Latina existe una relación inversa entre la pobreza y la propagación de la telefonía móvil: entre mayor difusión tiene la telefonía móvil, hay niveles significativamente menores de pobreza.

 

En términos generales, una mayor penetración de la telefonía móvil ayuda a tener una distribución del ingreso más equitativa en todas las regiones de estudio. Sin embargo, al realizar un análisis por regiones, los resultados muestran que América Latina es el único lugar donde no se puede confirmar que la desigualdad del ingreso haya disminuido, lo que revalida la prevalencia y profundidad con la que está instaurada en el territorio.

 

Como bien lo expresa el libro, el modelo que hoy en día se implementa para la telefonía fija y móvil resulta regresivo, pues mientras se grava como bien de lujo el uso del celular -un servicio que ha logrado penetrar hasta la población más pobre- la telefonía fija es subsidiada, lo cual no representa mayor ayuda para dicho segmento de la población considerando la baja penetración con la que cuenta este servicio en específico.

 

En este contexto, el potencial de crecimiento del mercado de telefonía móvil en América Latina es prometedor debido a la población marginada que existe en la región, la cual ha buscado satisfacer su demanda de comunicación en el mercado informal. De esta forma, la alta prevalencia del mercado informal de teléfonos celulares en los países en desarrollo es evidencia de la existencia de nuevos mercados potenciales para los operadores de telefonía.

 

A pesar de estos resultados, la brecha que aún existe entre la adopción y uso efectivo de la telefonía móvil provoca un retraso significativo -además de frenar los avances en desigualdad- en la difusión de los beneficios que esto tiene en cuestiones como la productividad y prácticas sociales. Así, la telefonía móvil se muestra como un elemento clave para la mejora del bienestar económico y social de millones de personas a nivel mundial que han recibido una pequeña parte de los beneficios que la tecnología y el privilegio de comunicación traen consigo.