Históricamente la agenda de seguridad entre México y Estados Unidos había permanecido marginada. Para el país de la hoja de maple, sus mejores aliados eran Estados Unidos y la ONU.

 

Sin embargo, el avance del cártel de Joaquín El Chapo Guzmán en Vancouver, la migración y la colaboración de una canadiense para que Saadi Gadaffi intentara ingresar al país obligaron al primer ministro Stephen Harper reforzar los esquemas de seguridad y defensa con el gobierno de Felipe Calderón.

 

Antes del 11 de septiembre de 2001, Canadá veía a México con un país cuyas prioridades en materia de seguridad eran de orden interno, pues en el país había grupos subversivos, como el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y el Ejército Popular Revolucionario (EPR).

 

Después de los ataques terroristas contra las torres gemelas de Nueva York y el Pentágono, la relación mejoró muy poco, pues Canadá consideraba que mientras ellos se comprometían con Estados Unidos a “blindar” su frontera contra el terrorismo, la prioridad mexicana era combatir la corrupción, la migración y el narcotráfico.

 

Incluso en 2005, producto del 11-S, México, Estados Unidos y Canadá firmaron el Acuerdo de Seguridad y Prosperidad, del cual el país se despegó al año siguiente, cuando Calderón asumió el gobierno.

 

 

El factor Chapo

 

Pera la relación con Canadá en materia de seguridad cambió en los últimos años, debido al avance del cártel del Pacífico en aquella nación, particularmente en Vancouver.

 

Los enfrentamientos entre bandas rivales y el aumento en el consumo de drogas, principalmente sintéticas en aquella ciudad provocaron que en 2009 el alcalde, Gregor Robertson, advirtiera que el narco mexicano había comenzado a manchar la imagen de Vancouver en vísperas de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2010.

 

Para Alberto Islas, de Risk Evaluation.net, fueron tres los factores que hicieron que Canadá modificará la agenda de seguridad con México: El Chapo Guzmán, los altos niveles de migración de connacionales a ese país y el caso Gadafi.

 

Primero hubo un incremento del narcomenudeo en Canadá, principalmente en Vancouver, por parte del cártel Sinaloa, que enviaba grandes cantidades de metanfetaminas y cocaína.

 

Segundo, sumado a que en la década de 1990, un elevado número de personas relacionadas con EPR y EZLN solicitaron asilo y refugio en Canadá, a partir del 2000 se registró un incremento estratosférico de mexicanos que se querían ir a vivir allá.

 

Y tercero, en este año se registró el caso Gadaffi, lo cual prendió la alerta en ese país, pues las redes delictivas y de corrupción en el mundo se extendieron hacia ese país.

 

“Antes la gente de Canadá venia a Puerto Vallarta a vivir o vacacionar, sus prioridades eran hacer recorridos por tren por todo el Pacífico, pero actualmente toda cambió y se redujo a una agenda de seguridad. Antes era una agenda comercial y migratoria, hoy es de seguridad”, aseveró Islas.

 

De acuerdo con reportes policiales, Vancouver ha sido sede en los últimos años de una escalada de crímenes.

 

Por ejemplo, en Eastside, en el centro de esa ciudad, se venden todo tipo de drogas, que llegan desde México. En tanto, en Abbotsfort luchan pandilleros de clase media, en un ambiente de casas y vehículos blindados.

 

Vuelta de tuerca

 

El cambio en la agenda de seguridad y defensa entre México y Canadá se ha visto reflejado en los últimos meses, en los que se han registrado visitas recíprocas para intercambiar experiencias en combate contra el crimen organizado, así como firma de acuerdos en la materia.

 

Apenas el lunes y martes, los secretarios de la Defensa Nacional y Marina-Armada de México, Guillermo Galván Galván y Francisco Saynez Mendoza, respectivamente, viajaron a Ottawa para tratar con sus homólogos de esa nación y de Estados Unidos los retos de seguridad y defensa de América del Norte, así como la cooperación de defensa del Hemisferio y los esfuerzos para contrarrestar el crimen organizado trasnacional.

 

El mismo lunes, los gobiernos de Estados Unidos, Canadá y México anunciaron en Corea del Sur un acuerdo de seguridad nuclear para la conversión de Uranio Altamente Enriquecido (HEU) a Uranio de Bajo Enriquecimiento (LEU).

 

El 1 de marzo, representantes de las fuerzas marítimas de México, Canadá y Estados Unidos se reunieron en la sede de la Secretaría de Marina-Armada de México, para mejorar la protección marítima

 

Esta reunión se realizó con fundamento en la Iniciativa para la Protección Marítima de América del Norte (NAMSI), para implementar programas contra el crimen organizado y tráfico de narcóticos y con la misión de disuadir actividades criminales en la mar.