La democracia es un sistema político que resulta la mayoría de las veces gravoso para la economía de los países. De acuerdo al documento Organización del proceso electoral federal 2005-2006 publicado por el Instituto Federal Electoral (IFE), en 2006, México destinó un presupuesto total de 11 mil 892.10 millones de pesos al IFE. El 40.22% (4 mil 783.3 mdp) del cual se canalizó a partidos y agrupaciones políticas para el desarrollo de sus actividades; 57.54% (6 mil 842.9 mdp) se utilizó para cubrir todos los proyectos vinculados con el proceso electoral federal: El presupuesto base fue de 4 mil 160.4 mdp, el resto se distribuyó entre los proyectos del proceso electoral, modernización e inversión. El restante 2.24% (265.9 mdp) fue destinado para que los mexicanos en el extranjero pudiesen ejercer su derecho al voto. Una cantidad desproporcionada si consideramos que sólo 32 mil 632 ciudadanos votaron en el extranjero (Mena, 2010).

 

En 2009, según el Acuerdo del IFE número CG953/2008, su presupuesto aprobado ascendió a 12 mil 180.7 millones de pesos. La estructura del presupuesto del Instituto quedó integrada por 8 mil 450.1 mdp, correspondiente a 69% para el gasto de operación y 3 mil 730 mdp, que representan 31%, para el financiamiento público a los partidos políticos.

 

Nótese que de 2006 a 2009, el presupuesto se elevó 288.6 millones de pesos, es decir, 2.4%; sin embargo, y paradójicamente, en 2006 se celebraron elecciones federales para Presidente de la República –incluido el voto en el extranjero– y la renovación total de la Cámara de Diputados y Senadores, en tanto que en 2009 sólo se llevaron a cabo elecciones federales para renovar el Congreso.

 

El consejero presidente del IFE, Leonardo Valdés, dio a conocer en un comunicado de prensa el presupuesto que, según informó, es necesario para llevar a cabo los objetivos planeados para el proceso electoral federal en 2012. Teniendo en cuenta que aproximadamente 80 millones de ciudadanos ejercerán su derecho al voto, se hace necesaria la instalación de 150 mil casillas y la capacitación de un millón de ciudadanos. Este monto asciende a 15 mil 953 millones de pesos. La distribución del gasto operativo del Instituto prevista en su propio anteproyecto aprobado es la siguiente: para cubrir los gastos de operación que incluyen el presupuesto base y los proyectos del proceso electoral 2011-2012 –voto de los mexicanos residentes en el extranjero, innovación y transformación del Instituto, Padrón Electoral y la Estrategia Nacional de Educación Cívica– se estimó necesario un presupuesto de 10 mil 661.4 mdp (66.8%). En este marco, se propone que el sobrante se canalice para las prerrogativas de los partidos políticos nacionales, es decir, para cubrir los gastos de actividades ordinarias permanentes, actividades específicas, gastos de campaña, franquicias postales y telegráficas, todo lo cual nos arrojaría a un monto de 5 mil 292.5 mdp. (33.2%) (IFE, agosto 2011). Esta suma es 12% mayor a la de 2006.

 

Aunque las responsabilidades del IFE son muy distintas a las de cualquier otro organismo electoral estatal y son de suma importancia para contribuir a la democracia de un país, el gasto electoral en México es uno de los más altos en el mundo. A manera de ejemplo, el costo de las elecciones en Brasil fue aproximadamente de 4 mil millones de pesos, según cifras de la fundación ETHOS. En España, el costo de las últimas elecciones fue de 124 millones de euros, lo que equivale a 2 mil 263 mdp (El mundo, noviembre 19, 2011).

 

Según un estudio de la Universidad de California, el voto en México es 18 veces más alto que el promedio en América Latina. Cada votante en México cuesta 17.24 dólares, mientras que en Brasil cuesta 0.29 centavos de dólar, en Argentina 0.41 centavos de dólar, en Colombia 8.58, en Panamá 5.21, en Uruguay 3.72 y en Guatemala 0.27, por mencionar algunos.

 

El promedio de gasto electoral en Latinoamérica es de mil 674 mdp, mientras que en México es de 6 mil 329 mdp (Mena, 2010); esto es casi cuatro veces más, sin embargo, no se puede afirmar que es gracias a esta mayor inversión que México realiza en el proceso electoral que tenemos un país más democrático o con mejores instituciones electorales que el resto de los países en Latinoamérica.

 

En 2011 se les otorgó a los partidos políticos un total de 3 mil 212 mdp. Estas grandes sumas se justifican, supuestamente, para que a diferencia de países como Venezuela –en donde está permitido sin límite alguno que extranjeros, organizaciones políticas, organizaciones sociales, entidades jurídicas, gobiernos y grupos de poder anónimos provean de financiamiento a los partidos (Griner, Zovatto, 2006)– en México se regule el que ningún partido político alcance recursos más allá del número de votos que han obtenido. Se argumenta que dicho costo en nuestro país tiene por finalidad el evitar la corrupción en los procesos electorales. ¿Realmente sucede esto? Si de todas formas los partidos reciben grandes sumas de otros sectores, ¿no sería mejor repensar la maquinaria electoral y el respectivo ejercicio de recursos públicos?, ¿no sería preferible utilizar esta cantidad de dinero en inversiones más rentables como las destinadas al desarrollo social?

 

«Estudiante de filosofía, asistente de investigación en Contorno, Centro de Prospectiva y Debate. marinuca@hotmail.com

 

 

Referencias:

Griner Steven, Zovatto Daniel. Funding of political Parties and Election Campaigns in the Americas. Internacional IDEA. 2006

 

IFE:

-Organización del proceso electoral federal 2005-2006. Elecciones Federales 2006. México

 

– Acuerdo del IFE número CG953/2008 (Normateca)

 

– Anteproyecto IFE 2011-2012. (Comunicado de prensa) 25 de agosto de 2011

 

-Financiamiento de partidos políticos desde 1997 hasta 2011

 

Marco Mena Rodríguez. ¿Cuestan demasiado las elecciones en México? El Instituto Federal Electoral en perspectiva, Serie El Uso y Abuso de los Recursos Públicos (Cuaderno de debate No. 2), CIDE, 2010.