El papel de las últimas tecnologías a través de Internet y las redes sociales en la construcción de las sociedades del futuro se analizó hoy en la sede de la Unesco por periodistas, comunicadores, directivos de las telecomunicaciones y especialistas en derechos humanos y activistas por una democracia ciudadana.

 

El coloquio, moderado por el periodista español Iñaki Gabilondo ante un centenar de personas, clausuró dos jornadas de reflexión sobre el “nuevo humanismo” celebradas en la Unesco a iniciativa de la plataforma “Nunc!” y gracias al apoyo de España. “El mundo de estas nuevas tecnologías acaba de comenzar” y “es mucho más claro que nos estamos moviendo que hacia dónde nos estamos moviendo”, señaló Gabilondo al abrir el debate.

 

El periodista subrayó que se emiten “infinitas señales” que aún no se han transformado en “nuevas estructuras” y que esa “nueva realidad” que germina debe de ser sometida a una “autocrítica”.
Cuando se cumplen exactamente seis meses del nacimiento del movimiento 15-M, Gabilondo reivindicó, además, el papel de la política para que los ciudadanos puedan decidir el rumbo de las posibilidades que abre la nueva realidad.

El periodista se preguntó si “no se ha dado demasiado rápido por supuesto que las redes sociales no son algo más que una herramienta”.

En ese sentido la ex responsable de Google para España, Isabel Aguilera, recordó que “la tecnología no es buena o mala en sí misma” y reivindicó la necesidad de mejorar la “educación para distinguir lo que es información de lo que no lo es”.

Entre los peligros que atisba Aguilera se cuenta el evitar que se formen “nuevas clases sociales” en base al “conocimiento”, la necesidad de actualizar la justicia a los nuevos tiempos y de innovar “dentro de la innovación” para garantizar la seguridad y la privacidad de los ciudadanos porque “los efectos colaterales sí importan”.

Aguilera, además, señaló que el soporte económico de todos esos medios no puede ser solamente la publicidad, por lo que abogó por fomentar la “exploración de modelos de negocios alternativos”.

Invitado como representante del 15-M, el abogado Fabio Gándara, comentó que España, a través de ese movimiento, es la “directa heredera” de la utilización de las redes sociales que se hizo durante la “primavera árabe”.

Gándara, que defendió el papel de las últimas tecnologías como instrumento para acceder a mayores cotas de libertad y de transparencia, agregó que fue necesario una “conciencia previa de que algo funciona mal en nuestras democracias”, que después se ha canalizado a través de las redes sociales.

Más escéptico con la supuesta bonanza automática de las redes sociales se mostró el periodista francés de “Le Point” François Malye, quien dijo que internet es una “formidable ilusión de transparencia” y abogó por habilitar mecanismos jurídicos para garantizar la transparencia.

“Imagino que internet y el teléfono móvil es el sueño de aquellos que quieren vigilarnos”, añadió el periodista galo, que compartió mesa con la comunicadora española Mercedes Milá.

El especialista británico en derechos humanos Sameer Padania, por su parte, abrió la reflexión a las transformaciones que acarrea la creciente presencia de cámaras de fotos y de vídeo en nuestro entorno, tanto en la vida cotidiana de los ciudadanos como en sucesos como las grabaciones de los últimos instantes del dictador libio Muamar el Gadafi.

El responsable de información y comunicación en esa agencia de las Naciones Unidas, Janis Karklins se refirió a los desafíos a los que habrá que hacer frente en el mundo 2.0.

La libertad de prensa afrontará nuevos retos en el futuro, tales como el ciberespionaje o el cibercrimen, añadió Karklins, quien apuntó que “los proveedores de internet tendrán un importante papel que desempeñar”. (EFE)