Para el gobierno federal, los cárteles de la droga que operan en México fueron los responsables directos de 28 mil 353 asesinatos registrados durante los primeros cuatro años de este sexenio, a partir de siete conflictos armados existentes entre ellos.

 

El grupo liderado por Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, el cártel del Pacífico o Sinaloa, es el que mayor influencia tiene en el territorio nacional y el que mayor capacidad de fuego generó.

 

Así se detalla en el análisis ejecutivo denominado “Información sobre el fenómeno delictivo en México”, que fue elaborado en agosto del año pasado por personal de inteligencia e investigación de la Secretaría de Gobernación (Segob).

 

En el documento se establece que la creación de un mercado interno de consumo de drogas, propició la disputa entre las bandas criminales por el control territorial en diferentes zonas del país.

 

“(Esta situación) los llevó a desafiar a las autoridades y a los ciudadanos. Así, la violencia empezó a crecer no sólo en las zonas de producción, tránsito y cruce fronterizo, sino también en las zonas de consumo.

 

“El incremento en la capacidad logística de las organizaciones criminales y la necesidad de ejercer el control territorial las obligó a aumentar su capacidad de fuego para enfrentar a sus competidores.

 

“Asimismo, la decisión del gobierno de Estados Unidos de levantar en2004 la prohibición sobre la venta de armas de asalto, posibilitó a las bandas delictivas a adquirir armas de alto poder prácticamente sin restricción”, se detalla.

 

 

Grupos contra grupos

 

El equipo de análisis gubernamental focalizó, del 1 de diciembre de 2006 al 31 de julio de 2010, la existencia de siete conflictos armados entre las organizaciones delictivas o cárteles de la droga.

 

Durante ese periodo, se registraron 28 mil 353 homicidios vinculados directamente con el crimen organizado, pero se destaca que el 80 por ciento de los asesinatos (22 mil 701) se registraron solo en 162 municipios del país.

 

La lucha entre las organizaciones denominadas cártel de Sinaloa (o del Pacífico) y cártel de Juárez es la que mayor número de víctimas arrojó en dicho periodo; en el informe se contabilizan 8 mil 236 homicidios.

 

Este enfrentamiento se originó por antiguas rivalidades y traiciones familiares, además el principal centro de disputa es Ciudad Juárez, el puerto de salida de droga más estratégico hacia Estados Unidos de América.

 

Los estados de Chihuahua, Durango y una mínima región de Sinaloa, son el campo de batalla entre ambas organizaciones, según detalla el informe gubernamental.

 

De acuerdo con el “Mapa nacional de homicidios por conflictos entre organizaciones criminales”, los enfrentamientos armados entre el grupo liderado por “El Chapo” Guzmán y los hermanos Beltrán Leyva dejó un saldo de 5 mil 864 asesinatos.

 

“(Este conflicto) se originó a partir de la ruptura de los hermanos Beltrán Leyva con su antiguo aliado, Joaquín “El Chapo” Guzmán (conformados junto con otros grupos como La Federación). En 2008, el encarcelamiento de Alfredo Beltrán Leyva generó la pérdida de confianza entre ‘El Chapo’ y los Beltrán Leyva, lo que generó una espiral de violencia en Sinaloa, Nayarit, Sonora, Durango y partes de Jalisco y Guerrero”, advierte el documento.

 

El cártel del Golfo también representaba un riesgo para las operaciones delictivas del cártel de Sinaloa; las batallas que se registraron durante casi cuatro años generaron el asesinato de 3 mil 199 personas.

 

Según el informe gubernamental estas son las dos organizaciones criminales más grandes del país; se disputan varias “plazas” desde el sexenio pasado; luchan por Durango, Coahuila y Sinaloa (donde se cruzan las rutas de trasiego hacia el norte), al igual que Guerrero, Tabasco, Quintana Roo y el sur de Chiapas (lugares por donde ingresa la droga de Sudamérica).

 

El cuarto conflicto entre organizaciones especializadas en la distribución y tráfico de drogas a gran escala dejó un saldo de mil 798 personas muertas; de nueva cuenta, uno de los protagonistas es el cártel de Sinaloa y su rival es el de los Arellano Félix.

 

“Tras las detenciones de los hermanos Arellano Félix en la década de los 90 y a principios de la actual, el cártel se dividió en dos facciones: una aliada con el Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán y otra leal a los hermanos Arellano Félix.”, señala el informe.

 

Por otra parte, la violencia que se registró en la zona centro y occidente del país, se debe al conflicto armado entre los integrantes de la llamada Familia Michoacana y el cártel del Golfo-Zetas.

 

“A mediados de esta década, la organización criminal michoacana, que trabajaba para el cártel del Golfo-Zetas, se independizó y se autonombró “La Familia”; la guerra entre ambas organizaciones se anunció en septiembre de 2006, con cinco cabezas arrojadas en un centro nocturno de Uruapan, Michoacán, y en noviembre del mismo año con un desplegado público”.

 

Hasta ahora, la disputa por las plazas para venta y distribución de droga se ha desplazado de Michoacán al Estado de México, Guerrero y Guanajuato; el saldo de esta lucha asciende a mil 744 asesinatos.

 

El conflicto entre el cártel del Golfo y el grupo de los Zetas es el sexto foco de alerta para el gobierno mexicano; los enfrentamientos entre ambos grupos reportan un saldo de 1 mil 328 homicidios.

 

“Originalmente Los Zetas eran el grupo armado del cártel del Golfo; sin embargo, en diciembre de 2009 rompieron con sus aliados por diferencias en el control de los mercados y rutas.

 

“A partir de enero de 2010, se han enfrentado en Tamaulipas y Nuevo León, lo que explica el incremento de la violencia en estos estados”, señala el informe de la Segob.

 

La menor pérdida de vidas por conflictos entre organizaciones criminales (56 víctimas) es la que han dejado la Familia Michoacana y el cártel de los Beltrán Leyva; esta lucha se manifiesta sólo en municipios de Guerrero y Morelos.

 

En el diagnóstico oficial se advierte que la violencia asociada al crimen organizado se vive con diversos grados de intensidad; sin embargo, consideran que en “erróneo afirmar que todo México está sumergido en una situación de violencia generalizada.

 

“Durante los últimos años, derivado de las disputas por el control de rutas y mercado de consumo, así como de las fracturasde las propias organizaciones delictivas, los grupos criminales han estado inmersos en una guerra cada vez más cruenta entre ellos”.