La nicotina provoca cambios en el cerebro que pueden abrir la puerta al consumo de la cocaína según revela un estudio realizado en ratones publicado el día de hoy por Science Translational.
 
Estudios anteriores han relacionado el consumo de alcohol y tabaco con el uso progresivo de otras drogas como la marihuana, pero ahora el profesor Amir Levine, de la Universidad de Columbia, ha analizado la base biológica de este efecto y ha descubierto en un estudio con ratones que la nicotina aumentó la respuesta a la cocaína.
 
La respuesta del animal fue más positiva hacia la cocaína cuando los ratones que fueron “pre-tratados” con nicotina después recibieron dosis de nicotina y cocaína al mismo tiempo.
 
Los investigadores sugieren que la nicotina incrementa la habilidad de la cocaína para acceder y aumentar la expresión del gen FosB, que codifica una proteína que es un factor de transcripción, es decir, que regula muchos otros genes a su vez involucrados en la respuesta conductual ante la cocaína, explicó a Efe, Ruben Baler, del Instituto Nacional de Abuso de Drogas de EE.UU.
 
Baler presenta también junto con la directora de este Instituto, Nora Volkow, en el número de esta semana, un estudio en perspectiva relacionado con el de Lavine, centrado en los cambios epigenéticos (procesos genéticos que no involucran cambios en la secuencia de ADN del animal) de la nicotina.
 
Baler indicó que el tema general tiene que ver con la teoría de que las drogas se usan en secuencia, “primero la gente empieza a usar una droga a la que es más fácil de acceder y poco a poco tiende a usar drogas más duras, más peligrosas”.
 
Si bien la epidemiología se conoce, “no está claro por qué hay una secuencia, si se debe a un cambio morfológico que va ocurriendo en el cerebro, que te hace más vulnerable a usar drogas más duras, o simplemente la gente usa lo que es más accesible al principio y luego usa otra cosa más dura”.
 
Para el doctor Baler “posiblemente sea una combinación de ambos factores”, ya que según han descubierto ahora hay evidencias de que hay cambios estructurales funcionales a varios niveles en el cerebro, de manera que el animal es más sensible a la cocaína.
 
 
“Lo que este estudio muestra de manera bastante contundente en un modelo animal es que el uso crónico de la nicotina durante siete días de exposición, cambia básicamente parámetros muy importantes en el cerebro que hacen que el animal se vuelva más vulnerable y sensible a los efectos de la cocaína”.
 
Los investigadores vieron cambios de patrones de actuación genética en el cerebro; cambios sinápticos, que afectan a los procesos de aprendizaje en el cerebro, y cambios en la conductividad cerebral, que explicarían por qué el animal es más sensible a la cocaína, además de cambios en la función motora del animal “que es más fuerte si ha sido preexpuesto a la nicotina”.
 
“Se han visto cambios a tres niveles críticos, que indican que la preexposición de la nicotina produce cambios físicos en el cerebro que podrían explicar la mayor sensibilidad y por ende, serían consistentes con la teoría de la progresión de las drogas” debido a cambios físicos en el cerebro.
 
Baler enfatizó en que se trata de un estudio con animales y es una generalización, pero “es bastante poco riesgoso decir que el pre uso (sic) crónico de la nicotina sensibiliza al cerebro para que tenga una mayor sensibilidad al uso de la cocaína y a la adicción a la cocaína”.
 
No obstante, el doctor Levine analizó a un pequeño grupo de estudiantes del estado de Nueva York, a los que se les hizo un seguimiento entre los 15 y los 34 años, y los resultados fueron similares a los de los ratones.
 
La mayoría de los consumidores de cocaína en el grupo fumó cigarrillos antes de comenzar a consumir la droga, y empezaron su consumo de cocaína al tiempo que eran fumadores muy activos.
 
“Nuestros datos sugieren que intervenciones efectivas no solo prevendrían el fumar y sus consecuencias negativas en la salud sino que también disminuirían el riesgo de progreso hacia drogas ilícitas”, apuntan los investigadores. (EFE)