Mientras más se encuentran oídos sordos en el aparato público del PRI, del PAN y de Morena, más se acumulan indicios de la incredulidad a la tesis oficial del asesino solitario en la muerte del candidato presidencial priista Luis Donaldo Colosio hace 30 años.

Colosio se ha convertido en un cuerpo político insepulto, con las circunstancias agravantes de que hasta su hijo Luis Donaldo Colosio Riojas está más urgido en darle el carpetazo al crimen de 1994 que a responder con su exigencia familiar de que se aclare el magnicidio, sin duda porque Colosio Jr. quiere entrar a la política como si se apellidara Pérez o Sánchez.

De todos modos, el caso Colosio sigue abierto, latente y a la espera de una solución más judicial. Los fiscales respondieron a la exigencia política de los presidentes Salinas y Zedillo porque los dos tenían circunstancias referenciales a su paso por el poder presidencial.

Pero por más esfuerzos políticos que se hagan, siempre habrá voces sociales que se nieguen a aceptar la versión oficial del asesino solitario, no porque se quiera imponer la tesis del crimen político, sino porque nunca se indagaron muchos de los hilos políticos sueltos que siempre tuvo a la vista el acusado y sentenciado Mario Aburto Martínez.

Ahora Colosio Jr. salió con una propuesta de que se debe liberar al sentenciado asesino de su padre y además le sugiere a Aburto que se vaya del país con su música a otra parte, porque una vez libre Aburto se convertirá en un lastre al cuello de la carrera política de Colosio Jr.

Los fiscales, sobre todo el último, Luis Raúl González Pérez, miembro del grupo político salinista de Jorge Carpizo McGregor, dedicaron tiempo y esfuerzo sólo para tapar las pistas políticas de Lomas Taurinas.

El presidente López Obrador dejó entrever que reabriría el caso si había pistas, pero luego prefirió usar el poder del Estado para sellar la investigación.

 

Zona Zero

  • La crisis en Guerrero entró en la zona política donde Morena, el presidente López Obrador y el todopoderoso senador Félix Salgado Macedonio sólo quieren apuntalar a la gobernadora Evelyn Salgado, hija de Félix, ante la complejidad de la crisis de seguridad pública y de seguridad interior que representa Guerrero. El error de origen fue la elección de 2021, porque se redujo a reafirmar el cacicazgo local de los Salgado y no a buscarle salidas a la histórica problemática de la entidad.

 

(*) Centro de Estudios Económicos, Políticos y de Seguridad.

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