Foto: Especial / Leonardo ya ha tenido algunas presentaciones en donde el histrión ha tenido la oportunidad de conmoverse hasta las lágrimas al terminar cada función por el público de pie  

Con una innovadora propuesta escénica, llega Leonardo, una pieza teatral que, más allá de ser un monólogo, es una experiencia escénica en el que el histrionismo, la dramaturgia y el arte escultórico, cobran vida con la presencia de Rodrigo Murray quien asegura lo que pretende es mostrar al ser humano más allá del genio que fue Da Vinci.

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“Este es un trabajo que inicié hace más de 15 años. Al ser un unipersonal, no tenía compromiso para estrenarlo con nadie más que conmigo mismo; es un trabajo del que me empecé a enamorar gracias a mi padre (Guillermo Murray) fue quien me presentó a Leonardo, entre muchas cosas, haciendo lecturas y viendo sus piezas, obras, diseños, pero más que eso sobre todo por el gran ser humano; eso me llamó la atención y es el pretexto por el cual inicio este trabajo”, dijo en entrevista con 24 HORAS, Rodrigo.

En Leonardo, escrita por el propio Murray, haciendo acopio de su talento multifacético, encarna dos personajes: el del célebre artista pintor, escultor, arquitecto, inventor y genio cultural de la humanidad; y por otro lado, al de un actor en su constante búsqueda por la realización personal.

“Esta pieza tiene para mí muchos significados, muchas connotaciones, no sólo el genio, sino aquel extraordinario ser humano que fue, por lo que me di a la tarea de empezar un monólogo que no sabía bien a bien cómo iba a concluir.

“Tuve la suerte de encontrarme hace un poquito más de una década con el escultor Sebastián que diseñó una obra a finales de los 60 llamada Leonardo 4, una piezas que se va transformando y desdoblando a lo largo de la obra con la que participo y es literalmente mi coprotagonista”, añadió.

Este actor que lo mismo puede abordar el género de la comedia como el drama, asegura que si no fuera por Leonardo 4, la obra no sería lo mismo. Aunque en un principio pensó en hacer uso de imágenes de las obras emblemáticas de Da Vinci como La Última Cena, la Gioconda, incluyendo un caballo que diseñó para Ludovico Sforza en el 1400 y más.

“Pero me di cuenta de que era muy egoísta poner unas obras y no todos los diseños; es tan vasta la carrera de Leonardo y tan profundos sus estudios sobre casi todo, que me parecía una grosería poner unos y no otros, así que decidí no poner ninguno y apelar a la imaginación del espectador”, comenta Rodrigo.

El protagonista tiene claro que la espectacularidad de la pieza de Sebastián permite al espectador viajar a la Florencia y al Milán de 1500 y, en paralelo, “cuento la historia con un actor que se llama Rodrigo que está haciendo un monólogo sobre Leonardo Da Vinci, así que nos metemos también en la vida de este actor que está pasando por momentos muy complicados y complejos de la vida misma, un divorcio, la potestad de su hija, cosas que nos hacen sentir identificados con un personaje; y entendemos el fracaso no como una derrota, sino como el eslabón de una cadena infinita para llegar al éxito”.

“Lo que intento hacer o por lo menos esa es la tesis de la obra, es quitar del pedestal al genio y sentarlo en la mesa a charlar con nosotros. Apelo a acercarlo como un ser humano y no alejarlo como un genio porque lo que nos han enseñado es este absurdo respeto por una figura, pero no hay que solemnizar; Leonardo era un hombre que tenía un gran sentido del humor, amaba la vida y creo que eso nos identifica más a nosotros como seres humanos viviendo en el siglo XXI que verlo en las bibliotecas, alejado, sin la necesidad de cuestionarnos cómo fue su vida cotidiana y creo que esto es lo rico de este montaje que presento a un Leonardo muy humano más que genial”, sostiene.

Leonardo ya ha tenido algunas presentaciones en donde el histrión ha tenido la oportunidad de conmoverse hasta las lágrimas al terminar cada función por el público de pie, aplaudiendo y gritando bravos durante un buen rato.

“No hay nada más hermoso en la vida que recibir ese cariño por parte del público porque sé que el mexicano no solo es exigente, sino que también sabe apreciar un buen trabajo y éste, no es porque yo lo haga, pero es el trabajo de muchos años de mi vida en donde he puesto un montón de esfuerzo, de cariño y de amor y el público lo acepta y lo demuestra con el aplauso al final es muy conmovedor y casi siempre termino en las lágrimas; es muy emotivo y fascinante el momento del final de la obra”, concluyó Rodrigo Murray.

¿Qué es Leonardo 4?

Durante el final de la década de los 60, el escultor mexicano Sebastián diseñó y fabricó una serie de esculturas cinéticas que denominaría como transformables. Estos prototipos compartían la característica de ser figuras móviles y policromáticas para enfatizar la sorpresa del surgimiento de las piezas ocultas. Cada caso refleja una inquietud, pero, sobre todo un homenaje a algún artista geómetra destacado en la historia de la cultura, la ciencia y el arte. Así pues, Leonardo 4 es un homenaje al pensamiento, los cánones y proporciones utilizadas por el artista renacentista Leonardo da Vinci en su obra.

Con música de Luis Ernesto Martínez Novelo (LU, bajista de La Gusana Ciega), diseño de iluminación de Félix Arroyo (nominado a Los Metro 2019) y diseño de vestuario de Marcela Valiente (nominada a Los Metro 2019)

LEG