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Foto: AFP / Los dos amigos fueron vistos por última vez el 5 de junio  

El revuelo que han causado las desapariciones del periodista británico, Dom Phillips, y el experto indigenista, Bruno Pereira, en el Valle de Javarí, en el Amazonas, ha logrado poner el foco de atención en una zona que concentra muchos de los males de la región, un aspecto clave para las investigaciones en curso, pues aún no determinan qué fue lo que sucedió con los desaparecidos.

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En los últimos años, la región ha sufrido un aumento de la criminalidad, que se debe a una fiscalización más laxa del Estado brasileño, aprovechada por el narcotráfico y por otras organizaciones ilegales de pesca, minería, caza y madera que operan en las tierras protegidas.

El peligro en la zona es tal que las autoridades lo consideraron dos veces antes de decidir arrancar con las labores de búsqueda.

“El bosque, por su naturaleza, siempre fue un espacio privilegiado para el tráfico debido a que se puede camuflar la droga más fácilmente que en otros ambientes”, dijo Aiala Colares, geógrafo de la Universidad Federal de Pará.

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En la inmensidad de la densa selva amazónica, los narcotraficantes han hallado en los ríos la vía ideal para transportar droga, principalmente cocaína de Perú y marihuana de Colombia, que terminan abasteciendo el mercado brasileño o el exterior.

Expertos resaltan la vulnerabilidad de las comunidades indígenas de la región, donde las organizaciones criminales se han infiltrado con la promesa de una vida a la que no podrían acceder por otra vía, el mismo modus operandi que se utiliza en favelas de Rio de Janeiro.

Ayer fue detenido un segundo sospechoso, Oseney da Costa de Oliveira, conocido como ‘Dos Santos’, y era interrogado.

CON INFORMACIÓN DE AFP

 

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