Además se calcula que al año se practican 25 millones de interrupciones de embarazos inseguros. FOTO: Cuartoscuro  

El 27 de abril de 2007 se practicó en el país la primera Interrupción Legal del Embarazo (ILE) y a quince años de este suceso histórico llevado a cabo en la Ciudad de México, surgen nuevas propuestas como la del acompañamiento virtual.

Imaginemos que una mujer que no reside en la capital del país quiere suspender su embarazo de manera discreta, en la comodidad de su casa y con asesoría al alcance de una videollamada.

Pues esto es lo que realiza Telefem, una organización sin fines de lucro que desde su nacimiento a finales de 2021 ha brindado asesoría a más de 150 mujeres y realizado 60 interrupciones.

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El servicio de Telemedicina comienza con un mensaje vía WhatsApp o redes sociales, donde inmediatamente la paciente será canalizada con un especialista.

El servicio no solo consiste en la prescripción del medicamento sino el acompañamiento posterior, incluido el psicológico.

«La contención emocional es muy importante, porque nosotros tratamos de encontrar la manera de que exista empatía, que no haya estigma ni prejuicios», resalta la Matrona y Licenciada en Obstetricia y Puericultura, Paula Rivera Núñez, quien también es directora del proyecto.

Además la psicóloga clínica Stephanie Correa destaca que en el acompañamiento y consejería se disipan dudas, miedos e incluso para dar contención emocional a las mujeres y personas gestantes.

El paso siguiente consiste en verificar que la persona interesada cumpla con una serie de requisitos, como una prueba de embarazo en ultrasonido, que se tenga máximo 10 semanas de gestación y se envíe documentación diversa.

Una vez que la persona cumple con lo señalado, el siguiente paso será el pago, que también se hace de manera virtual, y posterior a ello, se envía el medicamento a la dirección que se indique.

El tratamiento consiste en la administración de Mifepristona y Mosiprostol, que tiene una eficacia del 98% de acuerdo con la doctora Elba Margarita Lugo Hernández, médica cirujana experta en salud sexual y reproductiva.

«NO ES FOMENTAR EL ABORTO, ES PROTEGER LA VIDA DE LAS MUJERES»

A quince años de la primera Interrupción Legal del Embarazo (ILE) en México, ya existen alternativas para hacerlo desde casa y con acompañamiento al alcance de una videollamada. Conoce más sobre esta iniciativa.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), al día mueren en el mundo 800 personas por causas relacionadas con el embarazo, entre ellas el aborto.

Además se calcula que al año se practican 25 millones de interrupciones de embarazos inseguros.

El año pasado en México se tomó una resolución histórica cuando se despenalizó la interrupción del embarazo, sin embargo solo en CDMX (2007), Oaxaca (2019), Hidalgo (2021), Veracruz (2021), Baja California (2021) y Sinaloa (2022), esta práctica es legal.

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«No es fomentar el aborto, es proteger la vida de las mujeres», asegura la Licenciada en Obstetricia y Puericultura, Paula Rivera Núñez, quien recuerda que la mayoría de embarazos no deseados se dan en contextos de violación, falta de conocimiento, acceso a anticonceptivos, o razones económicas.

Además, Eli Bartra, la Doctora en filosofía por la UNAM y especialista en Estudios de Género y Feminismo, así como fundadora del programa de estudios de las mujeres de la UAM Xochimilco, resalta que además de salvar vidas, la interrupción del embarazo legal empodera a la mujer para tomar decisiones sobre su propio cuerpo, mejorando por lo tanto la calidad de vida al influir en la demografía del país.

«El aborto no es un gusto, es el último recurso. Las feministas no hemos sido nunca abortistas ya que hay que prevenirlo mientras sea posible. Por lo tanto hay que despenalizarlo», refiere Bartra, quien también es pionera en la investigación sobre mujeres y arte popular en distintas partes del mundo, pero particularmente en México.

Además las especialistas recalcan que este es apenas el inicio de un avance tras décadas de lucha, pues si bien el aborto es el último recurso, falta muchísimo en la materia, como la impartición de educación sexual, no solo reproductiva, que fomente por ejemplo el conocimiento del propio cuerpo, el placer y el deseo.

«No como una invitación a tener sexo, sino conocimiento claramente adecuando a las edades para saber ejercer nuestros derechos sexuales y reproductivos, que son 16», explica Rivera Núñez.

klcg