Foto: AFP / El Vaticano, hogar de una de las religiones que más se profesan a nivel mundial, se ha visto envuelto en diversas controversias

Sin salida al mar y enclavado dentro de Roma, en Italia, la Ciudad del Vaticano es el Estado soberano más pequeño del mundo en extensión y población, con apenas 825 habitantes. Es la única teocracia existente y la última monarquía absoluta vigente de Europa, con el Papa como máxima autoridad y jefe de Estado.

Buenos ejemplos ha dado Francisco, apenas este miércoles se aplicó una tercera vacuna contra el Covid-19 (la de refuerzo), y ha reconocido que inyectarse es un “acto de amor”. Su salud puede estar en manos de Dios, pero también de la ciencia.

Otro caso, en octubre el Papa se reunió con científicos y líderes religiosos durante el encuentro “Fe y Ciencia. Hacia la Cop26”, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que arranca este fin de semana en Glasgow, Reino Unido. Casi 40 líderes religiosos firmaron un llamado conjunto, presentado por el Papa al presidente designado de la COP26, Alok Sharma.

“Todos los gobiernos deben adoptar una trayectoria que limite el aumento de la temperatura media mundial a 1.5° C por encima de los niveles preindustriales. Rogamos a las naciones con mayor responsabilidad y capacidad actual que proporcionen un apoyo financiero sustancial a los países vulnerables”.

El llamado sigue a una declaración conjunta similar realizada el 8 de septiembre por los líderes de la Iglesia Católica Romana, la Iglesia Ortodoxa Oriental y la Comunión Anglicana, que pidieron a la gente que rezara por los líderes mundiales antes de la COP26.

Pero a veces la institución católica también debe mirar hacia el oscuro pasado de las prácticas de algunos de sus integrantes.

El Vaticano, hogar de una de las religiones que más se profesan a nivel mundial, se ha visto envuelto en diversas controversias; el pasado 5 de octubre la Comisión Independiente sobre Abusos en la Iglesia Católica (Ciase) reveló que al menos 216 mil menores fueron víctimas de pederastia en Francia en los últimos 70 años.

El Papa argentino ofreció disculpas ante lo que parece un estigma imposible de separar de la comunidad católica y El Vaticano.

LEG