Foto: Especial / Las expresiones del momento nos arrojan datos sobre las necesidades, búsquedas y cuestionamientos sociales

Tres obras gráficas de Mathias Goeritz que no son más que los bocetos de la Ruta de la Amistad, mismas que nos recuerdan al México de 1968 y dio fisonomía a la Ciudad de México y su área conurbada, serán subastadas el 28 de octubre.

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En 1968 se celebraron por primera vez los Juegos Olímpicos en Latinoamérica: fueron inaugurados el 12 de octubre para ser clausurados, 15 días después. Este momento fue importante desde un punto de vista artístico, por lo que la casa Morton Subastas, institución que reconoce en el arte una forma de narrativa histórica. lo conmemora con su catálogo de Obra Gráfica y Fotografía.

Los lotes 80, 81 y 83 son algunos de los bocetos que el artista realizó para la Ruta de la Amistad, como la Serpiente de El Eco y las Torres de Satélite, obras que – en conjunto con Luis Barragán- conforman 3 grandes logros de Goeritz en relación al arte público y a lo que él llamó la arquitectura emocional. Goeritz se refería a las torres de la siguiente manera: «Para mí –absurdo romántico en un siglo sin fe– (las Torres de Satélite) han sido y son un rezo plástico».

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Las expresiones del momento nos arrojan datos sobre las necesidades, búsquedas y cuestionamientos sociales. El comité organizador de los XIX Juegos Olímpicos, proyectó en conjunto con Mathias Goeritz con la idea de retomar los eventos culturales de los Juegos Olímpicos de la antigüedad clásica, a lo que el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, presidente del comité organizador, accedió en 1966.

La propuesta fue transmitir la idea de un México moderno y cosmopolita, con el fin de ocultar las grietas sociales que el Estado mexicano había mantenido desde términos de la Revolución.

Asimismo, de acuerdo a los especialistas investigadores de Morton Subastas, este sendero escultórico ubicado a lo largo del Periférico en la Ciudad de México, adoptó el papel autoproclamado de “pacificador” en asuntos internacionales (debido a la Guerra Fría); y a la vez, fue parte de un proyecto simbólico más amplio y de largo plazo, que expresaba las ambiciones modernistas y utópicas del país.

La importancia de Goeritz al formar parte de este proyecto fue de suma importancia, no solo por ser un renombrado arquitecto, sino también por ser uno de los tantos exiliados de la Segunda Guerra Mundial.

Las obras de Goeritz, se han convertido en presencia corpórea en la Ciudad de México e íconos de la fisonomía urbana; y es posible ver este primer momento creativo del artista en las obras gráficas que serán vendidas por Morton Subastas. La exposición de las mismas estará abierta en el salón ubicado en Cerro de Mayka 115 a partir del 21 de octubre, hasta el día de la subasta.

LEG