Ni bien terminaban de rechazar el periodo extraordinario para aprobar antes del 1 de septiembre la Ley de Revocación de Mandato y, los legisladores abrían boca para el debate de la reforma político-electoral que impulsará la denominada Cuarta Transformación.  

Muy caro le saldrá al presidente Andrés Manuel López Obrador y a su movimiento lograr el consenso o al menos obtener unos cuantos votos más para tener la mayoría calificada que necesitan y, con ello, cambiar diversos artículos de la Constitución, por ejemplo, para remover a los consejeros y magistrados electorales.

La semana pasada vimos que la oposición no está dispuesta a legislar al tiempo y capricho del Presidente. Ni los mensajes y pláticas de madrugada de Ricardo Monreal con sus contrapartes ni las peticiones de Olga Sánchez Cordero y mucho menos el regaño y la exigencia de López Obrador hizo que el denominado Bloque de Contención, cediera un voto.

Morena insistió en dos sesiones diferentes aprobar el periodo extraordinario, pero en la primera ocasión les faltó el voto del senador del Partido del Trabajo (PT) Joel Padilla para lograrlo, toda vez que no acudió un legislador de Movimiento Ciudadano, lo que le daba ventaja al bloque oficialista.

Al no tener éxito, se convocó a una segunda sesión a la que sí asistió el petista, pero también la diputada de MC Fabiola Loya, por lo que no alcanzaron las dos terceras partes requeridas; no obstante el daño ya estaba hecho y el PT fue el causante de que no se llevara a cabo el extraordinario para la aprobación de la Ley de Revocación de Mandato.

Fue así como el Partido del Trabajo le cobró a  Morena, su aliado legislativo, el haber desaforado al diputado federal Mauricio Toledo, pues de haber asistido a la primera votación la 4T habría triunfado.

Pero en la nueva Legislatura que inicia el 1 de septiembre, vendrá la prueba de fuego para Morena: lograr sin una mayoría calificada, cambios a la Constitución para aprobar la tan ahelada reforma electoral.

Se aprecia difícil que Morena deje de atacar a la oposición para consensuar; y las fuerzas contrarias al partido del Presidente ya demostraron que unidas sí pueden parar cualquier reforma constitucional que se propongan.

La reforma político-electoral será sin duda la más costosa -políticamente hablando- para la Cuarta Transformación, pues buscará a toda costa obtener los votos necesarios. 

Mientras que el PRI, PRD y Movimiento Ciudadano también pondrán a prueba sus lealtades y ya veremos hasta qué grado y a qué costo están dispuestos a otorgar sus votos, a menos claro, que desde el Ejecutivo ya se preparen expedientes contra los exfuncionarios de administraciones pasadas, muchos de ellos actuales senadores.

La oposición deberá probar que sí representa los intereses de los ciudadanos y no de grupos o facciones que se mueven ante intereses personales.

 

Y en Pregunta Sin Ofensa:

Ante la desaparición que hizo la 4T del Fondo de Desastres Naturales ¿Qué dependencia, orden de gobierno y en cuánto tiempo, repararán los daños ocasionados por el Huracán Grace en Veracruz?

 

@aguilarkarina