José Ureña

El mensaje presidencial es claro.

Catorce años después del supuesto fraude de 2006, han caído dos enemigos de ya saben quién:

Felipe Calderón Hinojosa, beneficiario de aquella elección cuya manipulación nadie ha demostrado.

Y Elba Esther Gordillo, quien fue exhibida en una plática con el gobernador tamaulipeco Eugenio Hernández.

Es la principal demostración de aquella burla electoral (¿?) por la cual pagaron muchos.

El país con una toma del principal corredor económico y comercial del país, Zócalo-Fuente de Petróleos.

El entonces consejero del Instituto Federal Electoral (IFE), Luis Carlos Ugalde, por ceñirse a la ley y los acuerdos votados con apoyo de los partidos.

No se daría el triunfo a ningún presunto ganador si la diferencia era menor a un punto porcentual, se convino entonces.

Y el sistema político mexicano con aquella declaración revivida el sábado pasado en un momento crítico:

-¡Al diablo con sus instituciones!

PAZ SEXENAL AL INE

El sábado, desde su rancho La Chingada -antes San Judas Tadeo por voluntad de Andrés López Ramón y Manuela Obrador González- recomendó a Felipe Calderón acudir a quienes lo acompañaron en 2006:

“Que le ayuden y que salgan a la calle a protestar pacíficamente y que si no hay justicia en México que vayan al extranjero allá a Washington, donde está la OEA.

“Que no vayan a Nueva York porque allá está la ONU y (Genaro) García Luna.

“Pero que sigan luchando como lo hicimos nosotros, no hay que rendirse cuando se lucha por una causa justa y se tiene la conciencia tranquila”.

El video es público y ya saben:

En votaciones separadas, están vengados dos personajes de aquella historia: Felipe Calderón y Elba Esther Gordillo… ¡14 años después!

Lo demás lo debe tener asimilado el Instituto Nacional Electoral (INE) de Lorenzo Córdova:

“…imagínense los comentarios en la sentida redes sociales: ¿cómo iba el INE a otorgar el registro del partido (México Libre)… ¡Se acaba el INE!”.

Tal vez así ganó paz sexenal ese instituto.

ESTADOS AL GARETE

Ayer se consumó lo advertido aquí:

La decena de mandatarios aglutinados en la autoallamada Alianza federalista decidieron abandonar la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago).

Lo hacen en momentos críticos, cuando se necesita unidad para arrancar a la federación un cacho más de comprensión, de recursos y de apoyo ante la crisis económica.

Más federalismo, pues.

Al margen de la decisión de ellos -José Rosas Aispuro, Enrique Alfaro, Silvano Aureoles, Francisco Javier García Cabeza de Vaca, José Ignacio Peralta, Miguel Ángel Riquelme, Jaime Rodríguez y Diego Sinnue-, seguirá el esfuerzo en pos de la Convención Nacional Hacendaria (CNH).

Es la única vía para quitar centralismo y discreción al Gobierno federal en el reparto del erario, pues sólo convida 20% a estados y municipios.

La primera cita será el jueves y la convocatoria del presidente de la Conago, Juan Manuel Carreras, es universal.

Asistirán quienes acepten, pero los acuerdos serán institucionales con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

O sea, los potenciales beneficios pueden no llegar a los estados de aquéllos: Durango, Jalisco, Michoacán, Tamaulipas, Colima, Coahuila, Nuevo León y Guanajuato.

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