Foto: Reuters Las protestas antirracistas tras la muerte de George Floyd han llevado a manifestantes a degradar estatuas de personajes controvertidos  

Las protestas antirracistas tras la muerte de George Floyd a manos de la policía en Estados Unidos han llevado a manifestantes a derribar o degradar estatuas de personajes controvertidos en varias partes del mundo.

 

La estatua del rey belga Leopoldo II en Amberes fue vandalizada la semana pasada, como otras esculturas en Bélgica. Una parte fue quemada y recubierta de pintura roja, como símbolo de la sangre derramada por los congoleños, colonizados por los belgas.

 

El martes, fue retirada de una plaza para ser transportada a las reservas de un museo, donde será “examinada”.

 

En Praga, una estatua del ex primer ministro conservador británico Winston Churchill amaneció el jueves con mensajes escritos como “era un racista”, en consonancia con el movimiento antirracista en Estados Unidos.

 

En Londres, cerca del Parlamento, también apareció el domingo la frase “era un racista” en el pedestal de una efigie de Churchill, héroe de la Segunda Guerra Mundial contra los nazis pero cuyas diversas declaraciones sobre cuestiones raciales causaron controversia.

 

El domingo pasado, en Brístol, una ciudad del suroeste de Inglaterra con pasado esclavista, una estatua de bronce del traficante de esclavos Edward Colston, instalada en 1895 en una calle que lleva su nombre, fue arrancada de su pedestal y arrastrada con cuerdas por manifestantes que salieron a la calle para denunciar el racismo después de la muerte de George Floyd.

 

Los manifestantes pisotearon la estatua y luego la lanzaron al río.

 

La efigie de Edward Colston, que financió múltiples instituciones en Brístol, era objeto de debate desde hacía años.

 

En Boston (Massachussets), una estatua del explorador italiano Cristóbal Colón acabó decapitada en el parque que lleva su nombre, el martes por la noche.

 

En Miami (Florida), otra estatua de Colón fue vandalizada en un parque, cubierta con pintura roja y mensajes que decían “Nuestras calles”, “Black Lives Matter” (Las vidas negras importan) y “George Floyd”.

 

Una escultura del explorador fue arrancada y arrojada a un lago en Richmond (Virginia) el martes.

 

Colón, a quien los libros escolares presentaron durante mucho tiempo como “el descubridor de América”, es considerado por muchos ahora como uno de los responsables del genocidio de indígenas.

 

El miércoles, una estatua de Jefferson Davis, presidente de los Estados Confederados durante la Guerra de Secesión, que opuso el sur al norte abolicionista de 1861 a 1865, fue derribada en Richmond (Virginia).

 

El mismo día, la presidenta de la Cámara de los Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, pidió la retirada de 11 estatuas del Capitolio que representan soldados y responsables confederados, como la de Jefferson Davis.

 

En 2017, el expresidente estadounidense Barack Obama reveló que era un descendiente lejano por alianza de Jefferson Davis. Irónico, el exmandatario dijo que Davis “debía estar retorciéndose en su tumba”.

 

 

 

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