El Senado de la República presentó su proyecto modificado para la regulación de la cannabis, la cual, refirió, no debe ser abrupta e inmediata, sino gradual y sustentada en evidencias.

 

En ese sentido, enfatizó que los usos del cannabis requieren de la construcción de experiencias cautelosas, puesto que no se cuenta con los mecanismos o indicadores idóneos, ni con un diagnóstico que permita conocer la situación real del país.

 

Las comisiones de Salud y de Justicia del Senado de la República consideran necesario que en la Ley para la Regulación del cannabis se permita expresamente que las personas consumidoras puedan ejercer su libre derecho a la personalidad mediante la toma de decisión libre e informada de consumir cannabis psicoactivo.

 

Empero, con la finalidad de proteger la salud de niñas, niños y adolescentes, así como de personas no consumidoras o que, siéndolo, no deseen hacerlo en determinado momento, tal derecho no deberá ejercerse frente a menores de 18 años, ni frente a personas que no hayan otorgado su autorización.

 

Ante ello, deberá regularse determinando los lugares idóneos para ejercer tal derecho, sin afectación a terceros, medidas acordes a los principios de interdependencia y universalidad de los derechos humanos de la población.

También se considera que, dentro del año siguiente a la entrada en vigor de la Ley de Regulación del Cannabis, la Junta de Gobierno podrá realizar una convocatoria para la revisión del marco constitucional y jurídico respectivo.

 

Incluyen también que el uso de la marihuana está permitido para los fines lúdico o recreativo; uso personal, consumo propio o compartido entre quienes integran asociaciones de consumo del cannabis psicoactivo. Uso comercial para fines lúdicos o recreativos de personas adultas, de investigación médica, farmacéutica o paliativa e industrial.

 

Destaca que, para gozar de los derechos inherentes al consumo personal del cannabis para fines lúdicos o recreativos, se requiere un permiso expedido por el Instituto Mexicano del Cannabis.

 

Entre otros, la regulación de la planta debe contribuir a lograr la paz y la seguridad, fomentar el desarrollo sostenible y coadyuvar a lograr una justa distribución de los impuestos recaudados.