La información no es pública.

Los grandes empresarios, quienes mueven el ánimo social y el Producto Interno Bruto (PIB), han decidido seguir a la expectativa.

Es decir, esperar los movimiento de los mercados internacionales, las variables de la economía mundial y las percepciones sobre México.

Claro, un ojo acá y otro allá.

Aquí sí hay datos positivos más allá de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), los tipos de cambio y las tasas de interés.

En el extranjero si los nubarrones de Medio Oriente, el petróleo, las elecciones de Estados Unidos y otros instrumentos de medición no frenan el crecimiento.

Porque México, debe recordarse, anda con un PIB rayando en el 0.0% y un descenso significativo en el empleo mientras en otros lados hay mejores realidades y mayores perspectivas.

Pero ahora los grandes inversores se mantienen en los mismos signos de hace un año: observar, medir y en caso positivo actuar.
¿Qué significan estas preocupaciones?

Simple: los grandes flujos de capital se mantienen a la espera de mejores proyecciones a las ofrecidas actualmente por las condiciones mexicanas.

NO ABREN LA CARTERA PARA 2020

Primero una acotación:

Esta información no es vieja, es de ayer.

Sobre el análisis aparecen las previsiones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) prevé un producto inferior o apenas superior al 1% para 2020.

Por supuesto: en las discusiones aparecieron promesas gubernamentales, pero sobre todo las decisiones tomadas en muchos sentidos.

Signos contradictorios.

Pero también promesas del capital.

Por ejemplo, la banca nacional ha puesto a disposición de los solicitantes más de medio billón de pesos para inversión.

Pero las peticiones están lejos de satisfacer las expectativas y sobre todo, como dijo el secretario de la OCDE, el mexicano José Ángel Gurría, de ser factor de detonar el crecimiento.

La información puede coronarse de otra manera.

La percepción del gran capital no ha cambiado de hace un año a la fecha.

Al inicio del sexenio, había expectativas ominosas por los choques de campaña y la confrontación del Gobierno con el sector privado.

Hoy el asunto de pragmatismo y el dinero no se arriesga.

LA BANCA AVIZORA CONTRACCIÓN

Durante la reunión del empresariado orgánico salió otro tema:

Los banqueros presentes expresaron preocupación por la cancelación de muchas cuentas, pero sobre todo por el uso de tarjetas.

Los clientes, dijeron los banqueros presentes, temen persecución fiscal sobre el principio elemental de ingreso/gasto.

Aunque se ha difundido información avalada tanto por el Sistema de Administración Tributaria (SAT) como la Asociación de Bancos de México (ABM) se promoverán más reuniones.

Habrá una campaña para disipar dudas en materia fiscal, pero acaso sea más importante informar a fin de no causar la zozobra creada hasta ahora.

A este capítulo todavía le sobran acuerdos entre los sectores público y privado, pero sobre todo de difusión mediática porque hay muchas dudas.

Como dice Manuel Aguilera Gómez, ex regente del Departamento del Distrito Federal (GDF) y ex presidente del Colegio Nacional de Economistas (CNE):

-El problema no es la situación económica, sino la incertidumbre, la percepción.

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