Está más que claro que gobernar no es fácil.

Ante el desafío hay que hacer algo, el momento es grave.

A sus periódicas crisis, ahora los sondeos lo están acorralando.

A pesar de tanto discurso contra el neoliberalismo, no hay acuerdos en casi nada, sólo promesas.

Se le critica al Presidente que no se esté haciendo lo suficiente para capitalizar oportunidades y se le exigen metas más ambiciosas a las prometidas.

El diario Reforma publica una encuesta en la que dice que la aprobación del presidente Andrés Manuel López Obrador cayó ocho puntos respecto a la última medición que había realizado en marzo de este año y que el número de personas que desaprueba la gestión pasó de 18 a 29%.

Como ya es costumbre, el presidente López Obrador trata de frenar las críticas y agradece: “Agradezco mucho a los mexicanos que nos están apoyando, nos están apoyando más de los que votaron por nosotros. Hay alrededor de 70 u 80 millones de ciudadanos; votaron por nosotros 30 millones y ahora deben estar a favor entre 50 y 60 millones, más de los que votaron por nosotros”.

Pero cada quien tiene sus datos y no hay reloj que pueda evitar un fracaso.

El presidente López Obrador debe entender que su popularidad no es la misma hoy que cuando comenzó a gobernar.

Sin embargo, el mandatario no va a recular, ya lo ha dicho, y no va a desacreditarse, por eso mantiene su discurso de campaña: “Una de las características del periodo neoliberal fue satanizar, estigmatizar todo lo que se hacía para beneficiar a la gente humilde, a la gente pobre; de ahí las descalificaciones, el llamar populista, paternalista, lo que se dedicaba a apoyar a la mayoría de la población… Si apoyar a los pobres, si apoyar a los jóvenes, si apoyar a los campesinos, si apoyar a los pescadores es ser populista, que me apunten en la lista. No tengo problema de conciencia por eso”.

Y el clima de descontento parece extenderse; hoy la cifra cambió y sólo 69% quiere que se quede en el poder.

La oposición ya olió los desacuerdos y el miedo en las filas del Gobierno, y van por ellos.

Milonga: nada nuevo en el primer debate de candidatos a la presidencia nacional del PRI. Cruzaron acusaciones, pero sólo uno criticó al Presidente y su partido. Alejandro Moreno dijo: “Morena es ave de paso; nació ayer, gobierna hoy y se irá mañana”.

 

También acusó a su partido, el PRI, por estar “mudo ante un Gobierno incapaz”. Ivonne Ortega llamó a Alejandro Moreno “candidato de la cúpula” y Lorena Piñón recordó a los contendientes que no son dos, “somos tres los que aspiran a dirigir al PRI”.