Foto: Reuters Este miércoles, Merkel sufrió un tercer episodio de temblores en menos de un mes durante la ceremonia de recepción del primer ministro finlandés, Antti Rinne  

La canciller federal de Alemania, Angela Merkel, rompió este día el protocolo en las recepciones de Estado al intervenir sentada en la recepción de la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, luego de sufrir la víspera un tercer episodio de temblores en menos de un mes.

 

Merkel y su homóloga danesa participaron en la ceremonia sentadas en unas sillas blancas instaladas en un pequeño pedestal rojo, desde donde escucharon los himnos nacionales de los dos países, informó el diario alemán Bild.

Durante la ceremonia en la que pasaron revista a la guardia de honor, la canciller alemana permaneció sentada y mantuvo las manos en su regazo y no sufrió ningún espasmo como sucedió este miércoles.

Hasta el momento las causas de los temblores que han afectado en los últimos días a Merkel se desconocen, pero a los alemanes y al país les preocupa cada vez más su salud.

La canciller alemana no ha dado mucha importancia a estos episodios al señalar que esta bien y continuará al frente del gobierno, que concluirá en dos años.

 

Este miércoles, Merkel sufrió un tercer episodio de temblores en menos de un mes durante la ceremonia de recepción del primer ministro finlandés, Antti Rinne, lo que causó que se originarán más especulaciones sobre su estado de salud.

 

Este fue el tercer episodio de espasmos que la canciller federal sufrió en las últimas tres semanas, luego del que registró el pasado 18 de junio cuando recibió al nuevo presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski y el 27 de junio durante el nombramiento de la nueva ministra de Justicia, Christine Lambrecht.

 

Durante la cumbre del Grupo de los 20 (G20) en la ciudad japonesa de Osaka, a finales de junio pasado, la canciller federal aseguró a la prensa que entiende las dudas sobre su estado de salud, pero insistió en que se “encuentra bien”.

 

Merkel, quien el próximo 17 de julio cumplirá 65 años, llegó al poder en 2005 y fue reelegida para un cuarto mandato tras las elecciones generales de 2017, pero se retirará de la política al final de su mandato, a más tardar en dos años.

 

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