Más de 180 migrantes indocumentados fueron detenidos por autoridades de Guatemala en los últimos dos días y enviados al Instituto de Migración para ser deportados a sus países, como parte del denominado Plan Gobernanza, informaron hoy fuentes oficiales.

 

El objetivo de la Operación Gobernanza “es controlar la migración irregular, en ese sentido se instalaron los operativos en diferentes puntos de cinco departamentos, con el propósito de ubicar a ciudadanos que se encuentren de forma irregular en nuestro país”, indicó el vocero de la Policía Nacional Civil (PNC), Pablo Castillo.

 

El portavoz precisó que hasta la mañana de este jueves habían sido detenidos 180 migrantes procedentes de Honduras, El Salvador, Haití, Brasil y África. La operación comenzó la víspera y concluirá el viernes.

 

El Plan Gobernanza fue implementado en los departamentos de Totonicapán, Huehuetenango, Retalhuleu, San Marcos y Quiché, donde se instalaron diversos dispositivos de seguridad para identificar a los indocumentados, quienes son enviados al Instituto Guatemalteco de Migración para deportarlos a sus países.

 

En el operativo, diseñado por el Ministerio de Gobernación, participan un millar de agentes de la División de Puertos, Aeropuertos y Puestos Fronterizos y de la División Especial de Investigación Criminal, así como autoridades migratorias, señaló el vocero de la PNC, citado por el diario local Prensa Libre.

 

Según estadísticas divulgadas el miércoles por autoridades guatemaltecas, la migración indocumentada en este país aumentó 68.7% en el primer semestre de este año, respecto al mismo periodo de 2018. En su mayoría, los migrantes provenían de naciones centroamericanas.

 

Sin embargo, el director de la Casa del Migrante, el sacerdote Mauro Verzeletti, consideró que la iniciativa implementado por el gobierno guatemalteco contradice el Código de Migración y el derecho a migrar.

 

El Plan Gobernanza “que ha implementado el gobierno de Guatemala es contradictorio con el Código Migratorio porque -existe el derecho a migrar- y porque pone en riesgo la dignidad y la situación de las personas migrantes”, sostuvo Verzeletti en declaraciones al rotativo local La Hora.

 

“Es contradictorio, por un lado alabamos las remesas, el trabajo, el sudor, el dolor de los migrantes, pero por otro lado condenamos los flujos migratorios, como se están haciendo actualmente, simplemente para quedar bien con Estados Unidos”, concluyó el religioso.

 

PAL