Foto: Notimex Para contener hegemonía estadunidense es necesario abrirse a otros actores, afirma académico Jorge A. Schiavon  

La inasistencia del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, a la Cumbre de líderes del Grupo de los 20 (G-20) celebrada en Osaka, Japón, fue una oportunidad desperdiciada para avanzar en agendas particulares, sobre todo en la relación bilateral con Estados Unidos, consideró el académico Jorge A. Schiavon.

 

El profesor-investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) destacó que “el G-20 es el foro de diálogo y concertación política más importante a nivel global, en el cual participan las 19 economías más importantes del mundo y adicionalmente la Unión Europea”.

 

En entrevista con Notimex, remarcó que el G-20 no solo es la reunión de jefes de Estado y de Gobierno a nivel multilateral, sino que permite reuniones de índole bilateral.

 

“Es la excusa para que los jefes de Estado que ya están en un mismo lugar se encuentren en reuniones bilaterales con sus homólogos y puedan avanzar en la discusión de prioridades nacionales o regionales de índole particular”, señaló.

 

Cuestionado sobre cómo afecta la ausencia del presidente Andrés Manuel López Obrador en la participación de la delegación mexicana que acude a esta cita celebrada el 28 y 29 de junio en la ciudad japonesa, el investigador lamentó la decisión del mandatario.

 

“Es triste que el presidente de la República haya decidido no asistir a la cumbre porque estas reuniones son de pares, y solamente se va a poder reunir con el jefe de Estado o de gobierno de otro país quien es nuestro jefe de Estado o de Gobierno, que es el presidente”, indicó.

 

Consideró que hay una buena representación con el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, y el secretario de Hacienda y Crédito Público, Carlos Urzúa, pero automáticamente se descarta cualquier posibilidad de encuentros con jefes de Estado por no contar con el mismo nivel para establecer reuniones bilaterales.

 

“Es una oportunidad desperdiciada porque no le permite establecer ese vínculo personal con estos jefes de Estado y de Gobierno; y no le permite avanzar agendas con cada uno de ellos, particularmente en esta situación tan complicada en la relación México-Estados Unidos, sobre todo ahora, por temas de migración y seguridad”, expresó.

 

Si se quiere contener la hegemonía estadunidense y las políticas más duras en contra de México, “hay que aprovechar la diversificación hacia otras regiones y otros actores estratégicos a nivel global y aprovechar los foros multilaterales para avanzar en la codificación de los temas que son relevantes para el país”, sostuvo.

 

La vía a la diversificación comenzará por Asia, ya que después de la Cumbre, México tendrá un encuentro de alto nivel con una representación diplomática de China.

 

Para Jorge A. Schiavon se trata de “un primer acercamiento más simbólico que real y lo que hace es mandar la señal, particularmente a los Estados Unidos, de que México sí estará buscando alternativas de diversificación ante las amenazas del presidente Donald Trump”.

 

Afirmó que México es, probablemente, el país más reacio de todo América Latina con respecto a la apertura y atracción de inversión extranjera directa de China, y que históricamente ha sido así por esta lógica triangular en la política exterior de nuestro país.

 

Expuso que esta condición se da porque México siempre ve cuál es el efecto de una alianza con otro país en su relación con los Estados Unidos.

 

“¿Qué es lo que está haciendo México? Está mandando una señal de ´estoy dispuesto a abrir espacios de cooperación con China´, para mandar una señal a los Estados Unidos de que estoy buscando diversificación”, indicó.

 

Puntualizó que a final de cuentas “China es un mecanismo a través del cual el gobierno mexicano le está diciendo al presidente Trump que tiene otras estrategias y otras opciones en caso de que se deteriore la relación comercial con los Estados Unidos”.

 

 

 

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