El gobierno de Nueva Zelanda inició este jueves el plan para la recompra de armas semiautomáticas y municiones prohibidas tras el ataque de marzo contra dos mezquitas en Christchurch, en el que perdieron la vida 51 personas y decenas más resultaron heridas.

 

Con este plan el gobierno contempla retirar de la circulación las armas más peligrosas en manos de civiles que son de uso militar, luego de los ataques del 15 de marzo.

 

La iniciativa contempla la recompra de las armas ahora prohibidas a los propietarios con licencia tras el ataque, que va acompañado de una amnistía, que comenzó este jueves y vence el 20 de diciembre.

 

El ministro de Finanzas, Grant Robertson, y el ministro de Policía, Stuart Nash, dijeron en una declaración conjunta que se destinaron más de 200 millones de dólares neozelandeses (131.54 millones de dólares estadounidenses) para compensar a los propietarios de dichas armas en un 95% del costo original en caso de que el arma sea nueva o seminueva, o en su caso por un monto menor según el estado en que se encuentre.

 

El parlamento aprobó la nueva ley de reforma de armas por un voto de 119 a uno en abril, en uno de los primeros cambios sustanciales en las leyes de armas del país en décadas, destacó la australiana Radio ABC.

 

La nueva legislación prohíbe la circulación y el uso de la mayoría de las armas semiautomáticas, así como piezas y aditamentos para modificarlas.

 

La policía estimó que alrededor de 14 mil 300 armas semiautomáticas de estilo militar serían cubiertas por la nueva legislación, aunque el gobierno dijo que era difícil predecir el número exacto.

 

Hasta el momento se habían entregado casi 700 armas antes de que se lanzara el plan de compensación.

 

En tanto, el Consejo de Propietarios de Armas de Fuego con Licencia explora acciones legales sobre el plan de recompra de armas del gobierno, que consideran son precios injustos, indicó el nzherald.

 

La portavoz del consejo, Nicole McKee, dijo que mientras insta a sus 40 mil miembros a cumplir con la ley, algunos le han dicho que no tienen la intención de entregar sus armas de fuego ahora ilegales.

 

“Algunos de los precios ofrecidos para armas de fuego de gama alta están fuera de lugar. Estamos hablando de miles de dólares”, dijo McKee.

 

Con una población de poco menos de cinco millones, Nueva Zelanda alberga un total estimado de 1.5 millones de armas, lo que la convierte en una de las naciones con más alta tasa de posesión de armas de fuego de civiles en el mundo.

 

 

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