Si la Profeco hiciera su trabajo tanto el gobierno federal como los empresarios de la gasolina se hubieran ahorrado un problema, que ahora no saben cómo resolver.

La Profeco tiene ahora el grave problema de que sólo cambió la cabeza y dentro de la estructura siguen los mismos, esos que fueron exhibidos como extorsionadores de gasolineros, pero con la gran ventaja de que ya no comparten sus “ganancias” con los de arriba, sino que va todo para el ganador.

La práctica de la extorsión continúa sin detenerse, la liberación de los precios de la gasolina es una expresión de la reforma energética que aprovechan los empresarios para regular sus propios ingresos; no hay nada de ilegal; sin embargo, han rebasado los límites que permite el proyecto de abaratar los costos.

En este momento el gobierno federal lucha contra las disposiciones de una reforma energética que dadas las circunstancias del mercado no puede transformarse de la noche a la mañana con una contrarreforma; sin embargo, los gasolineros comienzan a afectar la inflación del país, saliéndose de un margen lógico de ganancia.

Argumentan desabasto los gasolineros, pero también, dentro de la estructura de Profeco sigue existiendo la parte oscura que son los chantajes de los inspectores de la dependencia que es parte de la Secretaría de Economía.

En Profeco siguen los mismos y para ellos nada ha cambiado en su forma de operar. Las ganancias son tantas que no les importa ser sancionados, el botín durará hasta que sean sorprendidos.

“Hay aumentos porque ha crecido el margen de utilidad de las empresas de distribución de combustibles”, argumentó el presidente López Obrador, e insistió que los precios no aumentarán más allá de la inflación y que en lo que corresponde al Gobierno, se ha cumplido.

Según el INEGI, el Índice Nacional de Precios al Consumidor creció 0.39% frente a este febrero. El aumento más fuerte proviene de la inflación no subyacente, en su apartado de energéticos, el cual subió 1.78 por ciento.

López Obrador señaló también que los gasolineros mexicanos tienen los precios más altos del mercado.

Por su parte, los gasolineros no se atreven a denunciar los cargos extras que los obligan a subir sus precios por temor a ser señalados por las “autoridades” de Profeco que no pueden menos que castigar ante cualquier anomalía y en el terreno energético, las cantidades son tan altas por el volumen de sus ventas, que los riesgos valen la pena correrlos dentro de la ilegalidad.

De ahí que el propio presidente de la República haya propuesto la creación de gasolinerías por parte del gobierno para establecer una competencia que equilibre los precios y la calidad de los energéticos, donde seguramente se toparán con pared los inspectores de la Profeco.

El domingo 14 de este mes, en Campeche, el Presidente señaló que su gobierno vende el litro de gasolina a 16 pesos, de tal suerte que asegura que los gasolineros están abusando de los consumidores al venderlo por arriba de los 20 pesos por litro.

Afirma que mientras el gobierno se esfuerza para que no aumente el precio al consumidor hay empresarios de la gasolina que no tienen la conciencia social al quedarse con un margen mayor que el sexenio pasado. Anunció que el lunes 15 dará a conocer el nombre de los gasolineros y la ubicación de las estaciones de servicio donde los precios son muy altos.

Esta labor es de Profeco, pero nunca se han registrado en sus muy costosas -y sin contenido- publicaciones para dar a conocer esto. El presidente les hace el trabajo y ellos siguen en las mismas.

Hace días, el mandatario mandó un mensaje a los gasolineros: “Yo hago un llamado a los concesionarios, a los distribuidores para que actúen con responsabilidad, que no se abuse, porque vamos a dar seguimiento a este tema”.

La reforma energética fue un engaño que entrampó a la nueva administración, y sigue colocando piedras en el camino desde la Profeco, donde Rogelio Cerda dejó a sus esbirros para continuar con las viejas prácticas que deterioraron enormemente a la dependencia y a la propia Secretaría de Economía.

El incremento de los precios es indiscutible, en marzo fue el factor con mayor peso en el aumento de la inflación, que volvió a niveles de 4 por ciento. López Obrador tuvo que explicar que el Gobierno estaba cumpliendo con su promesa de no realizar incrementos en los combustibles, pero que el aumento se debía a que ha crecido el margen de utilidad de las empresas de distribución de combustible.

Por otra parte, López Obrador acusó a los dueños de gasolinerías de quedarse con parte de los estímulos fiscales para aumentar sus ganancias.

Como nunca falta alguien que retoma algunos conceptos para irse contra el nuevo gobierno, el presidente nacional de la Confederación Patronal de la República Mexicana, Gustavo de Hoyos Walther, calificó como un “despropósito” las acusaciones del presidente, Andrés Manuel López Obrador, al culpar a las empresas gasolineras por los precios del combustible. Y calificó de amenaza la propuesta de crear gasolinerías del gobierno, que considera el líder empresarial como un retroceso.

Retroceso sería que expropiaran las gasolinerías, (que no sería mala idea), aquí simplemente se abriría una competencia desde el gobierno ante los abusos. Pero Gustavo de Hoyos, quiere herramientas para crear misiles contra el nuevo gobierno y esa es su función, en lugar de meter en cintura a sus miembros prefiere abrir frentes de batalla que no lo llevarán a ningún lado.

El propio líder de Coparmex pareciera tenerle miedo a los inspectores de Profeco, constituidos en mafia, ante el silencio que guarda acerca de una práctica que no es nueva y se repite todos los días en las instalaciones que debiera conocer mejor. PEGA Y CORRE. – El presidente municipal de Veracruz, Fernando Yunes Márquez debió llevar porra a la Cámara de Diputados el pasado 11 de abril para no sentirse solo en la sesión Solemne del 500 aniversario del ayuntamiento de esa ciudad. También recomendó abuchear a los ponentes durante el acto que no fueran del PAN… Esta columna se publica los lunes, miércoles y viernes.

 

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