La esgrimista Natalia Botello Cervantes se colgó la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de la Juventud, tras caer en la final de sable femenil ante la húngara Liza Pusztai 15–9.

La mexicana, Premio Nacional del Deporte 2017, en el Pabellón África, venció en los cuartos de final a la rusa Alina Kliuchnikova 15 puntos a 9, posteriormente en semifinal a la representante de Bélgica, Jolien Corteyn 15 puntos a 3.

La originaria de Baja California, explicó que la esgrima es de mucha mentalidad, deben estar muy concentrados, porque una vez que pierdes la cabeza pierdes, puso de ejemplo que hay otras que van perdiendo 14-5 y ganan por la mentalidad, además, de que es necesaria mucha agresividad arriba de la pista, sacar todo el coraje que tienes.

“Cuando estoy en la pista en combate pienso en las acciones que voy a hacer y me da mucha adrenalina, mucha emoción por eso es que los grito todos, me gustan mucho, pero generalmente no pienso en otra cosa más que en lo que voy a hacer”, dijo.

La esgrimista escogió este deporte por la adrenalina que genera en la pista durante un combate, ella practicaba ballet, sin embargo cambio las zapatillas por los tenis y el tutú por la chaquetilla.

“Escogí este deporte porque una vez compitiendo la adrenalina me gustó, yo era bailarina de ballet entonces no era lo mismo, y una vez que empiezas a competir y a obtener satisfacciones, por ejemplo, te enamoras, y dices, yo quiero ser alguien en la vida en este deporte, porque en el ballet no creo que hubiera llegado muy lejos, la verdad.

“Lo único parecido entre el ballet y la esgrima es la elegancia y el porte que llevan las dos actividades, de hecho yo estaba a una semana de pararme en puntas en el ballet, tenía 11 años en ese entonces”, compartió.

 

DPC