Foto: Reuters El jefe de la ONU pidió una "investigación independiente y rápida"  

El secretario general de la ONU, António Guterres, condenó hoy el bombardeo de la coalición liderada por Arabia Saudita que este jueves mató a decenas de niños en Yemen y demandó una investigación independiente sobre lo ocurrido.

 

Medio centenar de personas, entre ellas una mayoría de niños de entre 10 y 13 años, murieron en el ataque, que tuvo lugar en la provincia septentrional de Saada, feudo de los rebeldes hutíes.

 

En un comunicado, Naciones Unidas dijo que Guterres “condena” el bombardeo y traslada sus condolencias a las familias de las víctimas.

 

“El secretario general llama a las partes a respetar sus obligaciones bajo la ley humanitaria internacional, en particular las reglas fundamentales de distinción, proporcionalidad y precauciones en los ataques”, dijo su portavoz Farhan Haq.

 

El jefe de la ONU pidió una “investigación independiente y rápida” sobre el incidente y reiteró a las partes su llamamiento a un final negociado del conflicto.

 

Unicef, la agencia de Naciones Unidas para la infancia, calificó el ataque de “horrible” y pidió que sea un “punto de inflexión” para poner fin al conflicto.

 

En otro comunicado, la directora ejecutiva de Unicef, Henrietta Fore, aseguró que el suceso marca “un punto bajo en la brutal guerra en el país”.

 

“La cuestión ahora es si va a ser también un punto de inflexión, el momento que finalmente empuje a las partes, al Consejo de Seguridad de la ONU y a la comunidad internacional a hacer lo correcto por los niños y poner fin a este conflicto”, dijo.

 

Fore recordó que desde el inicio de la guerra en 2015, casi 2 mil 400 niños han muerto y más de 3 mil 600 han resultado heridos, con repetidos ataques contra escuelas y hospitales.

 

“¿Cuántos niños más van a sufrir o morir antes de que aquellos que pueden actuar lo hagan deteniendo esta lacra?”, se preguntó.

 

Además, denunció que en las últimas semanas un centro de agua y otro de saneamiento apoyados por Unicef fueron atacados en la ciudad de Al Hudeida, poniendo a cientos de miles de personas en peligro al dificultar su acceso a agua limpia y ampliar el riesgo de un nuevo brote de cólera.

 

DAMG