TÚNEZ.  La primera radio de Túnez y la primera legal del mundo árabe dirigida por miembros del colectivo LGTB emite desde hoy en un estudio anónimo de la capital tunecina desde donde busca defender los derechos de esa comunidad en el que se considera el país árabe más avanzado en ese ámbito.

 

Son poco más de las 10.00 hora local y suena el himno nacional tunecino antes de que Bouhdid Belhadi, el director general y presentador de la emisora Shams (Sol), comience su histórico discurso.

 

En el pequeño estudio, instalado en un apartamento de un bello edificio de estilo francés situado en el corazón de la capital, cada uno de los miembros de la oficina, decorada con banderas tunecinas y arcoíris, está absorto en su pantalla del ordenador, atento a la escucha.

 

“Hoy hemos dado otro gran paso en este camino pedregoso. Dignidad e igualdad son dos palabras que terminarán con la homofobia. Aquel que no lo entienda ya puede abrir un libro y dejarnos proseguir con este sueño”, afirma Belhadi.

 

Son las palabras de un estreno que no ha sido fácil, salteado de todo tipo de trabas burocráticas, pero también de recelos y amenazas.

 

Un trayecto que ha impulsado la embajada de Holanda en Túnez -que financia el proyecto- y que ha desatado una gran polémica en las redes sociales desde que se anunciara su existencia de forma oficial.

 

Belhadi asegura haber recibido en tan sólo una semana un total de 3.652 mensajes de amenazas e insultos y 26 tentativas de pirateo en las redes sociales.

 

Pero a pesar de todo se siente optimista: “Es una muestra de nuestro papel en la sociedad y nos recuerda lo que todavía nos queda por hacer”, dice.

 

Accesible solo a través de internet, radio Shams contara con una parrilla cargada de programas culturales, artísticos y de actualidad, así como de testimonios personales para hablar de la situación de la comunidad LGBT.

 

Una de sus presentadores estrella será Amina Seboui, antigua miembro del movimiento feminista Femen, que se dio a conocer a comienzos de 2013 en las redes sociales como la primera mujer árabe y musulmana en protestar con sus pechos desnudos y una leyenda en árabe que decía: “Mi cuerpo me pertenece”.

 

A ella le acompañan un equipo técnico de siete personas “que está basado en la paridad de hombres y mujeres. Todos ellos son jóvenes, yo soy el más mayor con 25 años”, asegura entre risas y con orgullo el director.

 

Belhadi insiste en la importancia de que el colectivo LGBT tenga su propio altavoz, ya que “los medios tunecinos, por desgracia, no tratan el tema de la homosexualidad ni reflejan la situación real de nuestros derechos de manera objetiva”, subraya.

 

“Hoy defendemos la cuarta generación de los derechos humanos con el objetivo de sensibilizar sobre nuestra generación para que un día podamos vivir en una sociedad abierta que vivirá pacíficamente y tolerante”, agrega.

 

El pasado mes de abril, la asociación Shams ya dio otro gran paso en su estrategia de comunicación lanzando su propia revista mensual, que lleva el mismo nombre, en la que participan famosos tunecinos, como la actriz Fatma Ben Saidane, y que tiene textos en varios idiomas, como árabe, francés e inglés.

 

Si bien Radio Shams se reivindica como la primera emisora LGBT en el mundo árabe, lo cierto es que a comienzos de 2011 ya se lanzó la cadena web Gay Radio, aunque solo emitía algunas horas en días alternos a la semana y la iniciativa no duró mucho tiempo.

 

La asociación, constituida y legalizada en 2015, defiende los derechos de todas las minorías sexuales y lucha por la despenalización de la homosexualidad en Túnez, un país en que la mayoría musulmana la condena.

 

Desde entonces, exige la derogación del artículo 230 del Código Penal tunecino que “convierte la homosexualidad en un crimen, lo que es una vergüenza del Estado”, recordó Belhadi, y que permite los exámenes anales.

 

Además, castiga con hasta tres años de cárcel las relaciones homosexuales. En 2014, varias organizaciones por los derechos civiles lanzaron una propuesta para anularlo, pero fue rechazada por el Gobierno.

 

Aún así, solo el hecho de que la asociación pueda existir y actuar de forma legal y abierta convierten a Túnez en el país árabe más avanzado en este terreno.

 

Ese progreso comenzó tras el triunfo de la llamada “Revolución del Jazmín”, que en 2011 acabó con la larga dictadura de Zinedin el Abedin Ben Ali y dio inicio a las ahora asfixiadas “primaveras árabes”.

 

JMSJ