El presidente Donald Trump confirmó hoy que autorizó el lanzamiento sobre Afganistán de la mayor de las bombas no nucleares del arsenal militar estadunidense, en una operación contra el grupo terrorista Estado Islámico (EI) que calificó de exitosa.

 

 

“Todo el mundo sabe exactamente lo que pasó; lo que hago es autorizar a mi ejército, tenemos los mejores militares del mundo y han hecho un trabajo como siempre. Les hemos dado una autorización total”, afirmó Trump.

 

En un breve intercambio con reporteros en la Casa Blanca, poco antes de volar a su casa de descanso Mar-a-Lago, en Florida, el mandatario estadunidense dijo estar orgulloso de la actuación de los militares, destacando la manera como su gobierno está conduciendo la política castrense.

 

“Si observan lo que ha sucedido en las últimas ocho semanas y comparan realmente eso con lo que ha sucedido en los últimos ocho años, verán que hay una tremenda diferencia, una tremenda diferencia”, dijo en alusión a la administración del presidente Barack Obama.

 

Esta fue la primera vez que la bomba, con un peso de 9.5 toneladas y conocida por su acrónimo como MOAB o Masive Ordinance Air Blast Bomb (Bomba de Aire de Explosión Masiva), también llamada “la madre de todas las bombas”, es utilizada en combate, de acuerdo con autoridades militares.

 

El vocero presidencial Sean Spicer confirmó que la bomba fue lanzada la noche del miércoles sobre una zona de la provincia de Nangarhar, en el este de Afganistán, para atacar un sistema de túneles utilizados por combatientes del Estado Islámico.

 

“Estados Unidos toma muy en serio la lucha contra el EI y para derrotar al grupo, debemos negarles el espacio operativo, y eso hicimos”, indicó Spicer en su habitual rueda de prensa.

 

Aseguró que Estados Unidos tomó todas las precauciones necesarias para prevenir la muerte de civiles y otros daños colaterales, aunque hasta ahora el Pentágono no ha indicado los alcances que tuvo esta operación.

 

De igual manera, el vocero evitó señalar si el uso de la bomba podría abrir la puerta a su empleo futuro en otros frentes militares, en los que Estados Unidos combate al Estado Islámico, como son Siria e Irak.

 

JRAM