BARCELONA. Las formaciones políticas que impulsan el proceso soberanista del Parlamento catalán apurarán las distintas vías de acuerdo para evitar celebrar nuevos comicios en Cataluña y avanzar en su plan secesionista.

 

La coalición Junts pel Sí -formada por heterogéneas formaciones políticas- y el partido de izquierda radical CUP cerraron un preacuerdo en este sentido, después de que los comicios nacionales celebrados el domingo no dieran como resultado un claro ganador y todos los partidos quedaran lejos de la mayoría para gobernar.

 

La coalición Junts pel si (62 escaños) necesita a la CUP (10) para aprobar su plan de desconexión de España, y poder superar en número a los 63 diputados que suman el resto de formaciones regionales -Ciudadanos (liberales centristas), PSC (socialistas), Si que es Pot (izquierda) y PP (centroderecha)-.

 

Las dos formaciones secesionistas anunciaron cuatro escenarios que contemplan un gobierno “de transición” entre el estatus actual y una hipotética “república catalana”, con una presidencia coral y un proceso soberanista con “seguridad jurídica” acompañado por un plan de choque contra la pobreza.

 

El domingo 27 los miembros de la Asamblea Nacional de la CUP someterán a votación entre sus miembros las cuatro opciones contempladas en el preacuerdo.

 

Esta formación es la que bloquea el proceso ya que, aunque están a favor de la independencia, hasta ahora ha rechazado que lo lidere el líder de Junts pel si, el presidente catalán en funciones Artur Mas, por su relación con casos de corrupción y una política de recortes en el gasto social.

 

No obstante, el negociador de Junts pel Si Raul Romeva aseguró que no hay cambio en cuanto al candidato a la presidencia del Gobierno catalán, que sigue siendo Artur Mas, pero con los poderes ejecutivos repartidos con otras tres representantes políticos.

 

En caso de que los representantes de la CUP no aprueben ninguno de los supuestos del preacuerdo el domingo próximo, la región se verá abocada a nuevas elecciones, que tendrían lugar hacia el mes de marzo.

 

Este nuevo capítulo del proceso soberanista catalán tiene lugar días después de las elecciones nacionales, y un día después de que los distintas partidos nacionales más votados sentaran las “líneas rojas” para los posibles pactos de gobierno.

 

Una de las cuestiones que dificultan el pacto para formar un Ejecutivo nacional, especialmente entre los partidos de izquierdas, es la cuestión catalana.

 

El líder del Partido Popular -la lista más votada con 123 escaños- Mariano Rajoy, dijo que solo negociaría un nuevo Ejecutivo con aquellos partidos que defiendan el orden constitucional.

 

Por su parte, los socialistas (90 diputados) aseguraron que no apoyan a Rajoy pero tampoco un referéndum soberanista en Cataluña, como pide Podemos (69 escaños) como condición para respaldar al nuevo Ejecutivo español.

 

El Tribunal Constitucional declaró ilegal a mediados de noviembre la resolución de Junts pel Si y la CUP en favor de la independencia, aprobada días antes en el Parlamento catalán y también rechazó la pretensión de hacer una consulta soberanista.