Los Pumas dejaron claro que eso que dijo su entrenador Guillermo Vázquez, furibundo, de que las Liguillas se jugaban de manera mezquina, metidos todos atrás, cuidando sus porterías, sin riesgos, yendo de minuto en minuto muertos de miedo mirando cómo el reloj avanza, era una mentira completa.

 

Los universitarios salieron a su cancha medio muertos después de que Tigres ganó 3-0 la Ida. No tenían nada que perder. Con tres goles encima, blanco de burlas y desesperanza ¿de qué iban a tener miedo?

 

Así que salieron a jugársela, jugando al futbol. O sea, con la mirada en la otra portería, con ardor en el pecho, con ganas de reivindicación, de dejar de ser el súper líder hazmerreir. Y así ganaron 4-1 tras jugar tiempos extras. El empate 4-4 en el marcador global forzó los penaltis donde perdieron el título.

 

Del otro lado, los Tigres pueden presumir que son los campeones, pero qué campeón tan triste. Llegaron al Estadio Olímpico Universitario con tres goles de ventaja, y pasados 54 minutos ya estaban 3-2 y todos estaban metidos atrás, tratando de evitar que un equipo del que lo separa un abismo en cuanto a nómina y calidad hombre por hombre, les sacara la Final.

 

Pumas anotó el primero cuando un remate de Matías Britos, con un gran pase filtrado de Marcelo Alatorre, se encontró con el portero tigre, Nahuel Guzmán, encima. El rebote le cayó a Eduardo Herrera, quien con calma mandó el balón hacia la red, al minuto 45. El segundo cayó en el 54, Britos remató con la cabeza un pase de Fidel Martínez.

 

Y cuando el partido estaba por terminar, cuando parecía que había sido inútil, en el minuto 87, cayó el tercero, el que forzó los tiempos extras. Fue un remate de Silvio Torales, un paraguayo que apenas había jugado 10 minutos en todo el torneo. La primera pelota que tocó después de entrar como cambio al 84.

 

Eduardo Herrera fue expulsado al 90, tras ser amonestado dos veces en dos minutos. Con un hombre menos, los Pumas perdieron el control del partido. Tigres se fueron encima, después de 90 minutos en los que casi lo pierden todo.

 

André Pierre Gignac, anotó el gol de Tigres, con una jugada en la que a partes iguales la técnica y la suerte jugaron de su parte. El balón le llegó desde la derecha. La bajó de espaldas con la derecha. El balón rebotó en la mano de Alatorre y le quedó al francés que ya se había dado la vuelta. El remate terminó en la red, al 103.

 

Gerardo Alcoba forzó los penaltis con un gol en el último suspiro del partido, otra vez. Fue un remate a dos tiempos enfrente del arquero. Cuando todo parecía, otra vez, estar perdido.

 

El destino de los Pumas, en los penaltis, pudo haber sido predecible, si los Tigres hubieran echado la cartera. Pero no, los goles definitivos, después de los de Ginac y Juninho, los anotaron José Rivas e Israel Jiménez.

 

Por los Pumas fallaron Fidel Martínez, el primero, y Javier Cortés, el cuarto. Anotaron Sosa y Luis Fuentes.

 

Y aún con la derrota el estadio cantó a sus jugadores el “¡Cómo no te voy a querer!” Y vaya que esta vez, al menos en este partido, lo merecieron.