El Palacio de Bellas Artes presenta: Vanguardia rusa. El vértigo del futuro, exposición inédita que reúne más de 500 obras de arte entre pinturas, maquetas, bocetos de vestuarios, filmes, carteles, fotografías, libros, dibujos, collages, cerámicas, esculturas, instalaciones y material documental de más de cien artistas rusos.

 

A lo largo de diez núcleos divididos por disciplinas se ahonda en el estudio de las vanguardias ruso-soviéticas, en las que se plasmaron las pasiones sociales, intelectuales y estéticas de una época. El primer apartado se centra en proyectos arquitectónicos del periodo vanguardista, muchos de los cuales fueron una apuesta a un futuro nunca materializado. La reconstrucción Modelo del Monumento a la Tercera Internacional, ca. 1986, de Tatlin es una pieza fundamental de esta sección.

 

El diseño, segundo núcleo de la muestra, está conformado por obras de artistas capaces de crear tanto objetos utilitarios como estéticos, desde enseres domésticos hasta herramientas de trabajo, pues el objetivo principal de los vanguardistas era integrar el arte a la vida diaria. Entre los artistas cuyas piezas forman parte de esta selección están Alexandr Ródchenko, Alexéi Shchúsev, Pavel Kozhin, Vasili Kandinski, Varvara Stepánova, entre otros.

 

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El tercer núcleo está dedicado a la obra gráfica dirigida a la agitación política, al anuncio de productos de uso diario o a campañas sociales como la lucha contra el analfabetismo. Entre los exponentes que se encuentran en esta sección están Georgi y Vladímir Stenberg, Gustav Klutsis, Nikolái Suetin, Vladímir Lebedev, y más.

 

La pintura y la instalación conforman el cuarto apartado. Corrientes como el cubofuturismo, el constructivismo, el rayonismo y el suprematismo desplazaron a las ideas preconcebidas de la pintura, mientras que los materiales para la creación de instalaciones se diversificaron. Lo mismo se podía mezclar metal con madera que con yeso, cuero o alambre. Cualquier material, sin importar su procedencia, podía y debía formar parte del arte.

 

En el quinto núcleo, dedicado al cine, se exponen distintas vertientes fílmicas de la vanguardia ruso-soviética, como las experimentaciones futuristas de Dziga Vertov, las atmósferas líricas de Vsévolod Pudovkin y los deslumbrantes montajes de Eisenstein.

 

 

La música y la experimentación sonora de la vanguardia rusa serán representadas en la sexta sección, mediante 14 audios. . Vals sentimental op. 51, no. 6 (1882) – 2’11, de Chaikovski; “Augurios primaverales” de La consagración de la primavera (1913) – 3’03, de Stravinski; La fundidora de acero, op. 19 (1927) – 3’36, de Mosólov; y “La fábrica” de Le pas d’acier, op. 41b (1927) – 3’03, de Prokófiev son algunas de las piezas musicales que podrán ser escuchadas.

 

El legado vanguardista dentro de las artes escénicas se incluye en el séptimo núcleo, en el que se presentan diseños de escenografías y bocetos de vestuario a través de propuestas de artistas como Vladímir Tatlin, Kazimir Malévich, Alexandra Exter y Liubov Popova.

 

La influencia de los movimientos vanguardistas dentro de la literatura y la edición se observa en el octavo apartado, en el que la ruptura de la sintaxis, la fragmentación de las palabras y la edición de libros semiartesanales son claro ejemplo de las características del nuevo arte. Vladímir Maiakovski y Alexéi Kruchiónij son algunos de los creadores que conforman esta selección.

 

El noveno núcleo corresponde a la fotografía, que muestra el tono experimental y creativo de la vanguardia rusa. Especial énfasis merece el fotomontaje como género, en el que fragmentos de fotografía logran coexistir. Sobresalen las propuestas de Mijaíl Préjner, Alexandr Grinberg y Arkadi Shaijet.

 

El último apartado de la muestra corresponde a los dibujos eróticos de Serguéi Eisenstein. A lo largo del recorrido por esta sección, pueden verse obras marcadas por fantasías explícitas que contienen actos de necrofilia, homosexualidad y escenas orgiásticas. Asimismo, asociaciones del subconsciente con la muerte y el sexo, el horror y el éxtasis, la pasión y la religión inundan las piezas. Muchos de estos dibujos fueron realizados durante la estancia del cineasta en México en 1931.

 

 

Algunas de las principales obras exhibidas en la muestra son: Libros (cartel de anuncio publicitario para la Editorial Estatal Gosizdat), 1924, Composición, 1918 y Doble retrato (doble exposición), 1924, de Ródchenko; Cuadro negro, 1930 y Suprematismo (Supremus n°. 55), 1916, de Malévich; Seis chicas en busca de un refugio, 1928 y Una apuesta de alta sociedad, 1927, de los hermanos Stenberg; Tatlin trabajando en el “Monumento a la Tercera Internacional”, 1921, de Lissitski; Monumento a Cristóbal Colón en Santo Domingo, (concurso), 1929, de Shchúsev; Avés exóticas, y Acuarela, 1916, de Kandinski.

 

En el marco de la muestra, y con la finalidad de ampliar la experiencia de los visitantes, el museo presentará un programa de actividades conformado por pláticas con especialistas, mesas de discusión y visitas guiadas, además de un ciclo de cine que se proyectará en la Cineteca Nacional del 20 de noviembre al 3 de diciembre.

 

La muestra estará abierta a todo público del 22 de octubre de 2015 al 31 de enero de 2016.