La alta cotización del dólar, que ayer superó por primera vez en tres décadas la barrera de los 16 pesos en el mercado interbancario, promueve las exportaciones y el turismo pero afecta a los negocios locales, explicó a la agencia EFE el analista Rafael Carrero.

 

“Las devaluaciones siempre tienen un doble efecto. Por ejemplo, hacen incrementar el turismo y se reactiva rápidamente el comercio, pero internamente golpea a las empresas que están aquí”, dijo Carrero, director de la Mesa de Cambios del grupo financiero Actinver.

 

En su cotización a la venta interbancaria, el peso mexicano llegó ayer a los 16.00 pesos por dólar, una devaluación del 0.56 % frente a la jornada anterior.

 

A pesar de que hoy, el peso se recuperó levemente y cerró en 15.98 pesos por dólar, en lo que va del año se ha devaluado un 8.4 %, pues el 31 de diciembre de 2014 cerró en 14,74.

 

“En el día de hoy ha habido optimismo en los mercados y tanto el peso como las otras monedas ha tenido un respiro y una pequeña recuperación”, evaluó el analista.

 

En ventanillas de bancos y casas de cambio, el dólar estuvo hoy a las 14.30 hora local  a 16.28 pesos a la venta y a 15.68 pesos a la compra, de acuerdo con datos ofrecidos por la institución financiera Banamex.

 

Ello, en el marco de un contexto económico internacional débil y la preocupación de que Estados Unidos aumente las tasas de interés este año, tal y como ha anunciado la Reserva Federal estadounidense (Fed).

 

Según Carrero, el tipo de cambio “se va a mantener a niveles altos” y, tras romper la barrera de los 16 pesos, continuará “pegado” a este valor por lo menos en los próximos días.

 

Un tipo de cambio débil incentiva el turismo hacia el país y la exportación mexicana, afirmó.

 

Este hecho beneficiará especialmente a la potente industria automotriz mexicana, que vende al extranjero más del 80 % de su producción, añadió.

 

Sin embargo, afectará negativamente al comercio interno y a las importaciones, consideró.

 

En primer lugar, la compra de productos extranjeros “se hace más cara” y, de hecho, ello ya ha generado que, en los últimos meses, a muchas empresas radicadas en el país les resulte más barato “conseguir mercancía localmente”, agregó el especialista.

 

Asimismo, el fortalecimiento del dólar frente al peso influye también en las remesas que mandan los más de 11 millones de mexicanos residentes en Estados Unidos.

 

El año pasado, las remesas, que son las principales fuentes de divisas en México después del petróleo, sumaron 23.645 millones de dólares, un 8 % superior a la cifra registrada en 2013.

 

“En el momento en que el tipo de cambio se deprecia, al mexicano le pagas un 8 % más (respecto de la cotización peso/dólar de finales de 2014)”, explicó el analista.

 

Sin embargo, Carrero recordó que, en otra depreciación del peso frente al dólar acontecida hace varios años, el monto de las remesas familiares se “ajustaron prácticamente” a lo que se había devaluado el peso.

 

En otras palabras, explicó, “el mexicano en el extranjero manda el mismo número de pesos, se ajusta a la baja”, reiteró.

 

La caída del peso frente al dólar ha impactado también en el plano político.

 

La semana pasada, la diputada federal Lourdes Medina Valdes, integrante de la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados y perteneciente al conservador Partido Acción Nacional (PAN), en la oposición, criticó la depreciación de la divisa nacional y la pérdida de poder adquisitivo de las familias.

 

Según remarcó, ambos factores indican un mal planteamiento en materia económica del actual gobierno de Enrique Peña Nieto, del Partido Revolucionario Institucional (PRI).