KIEV. El este de Ucrania volvió a ser escenario de escaramuzas y emboscadas entre fuerzas gubernamentales y milicias prorrusas. “Muere gente cada día. No hay paz. En su mayoría es artillería de largo alcance, pero en algunos lugares tienen lugar combates cuerpo a cuerpo”, dijo Boris Litvínov, presidente del Soviet Supremo de la autoproclamada república popular de Donetsk.

 

 
Sin ir más lejos, más de un centenar de soldados ucranianos, entre los que habría muertos y heridos, fueron emboscados ayer por las fuerzas separatistas, que hicieron oídos sordos a los llamamientos a cesar las hostilidades de sus propios superiores y de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE).

 

“La situación puede considerarse crítica. Aproximarse al lugar de los combates es imposible debido a los continuos bombardeos con armamento pesado desplegado (por los milicianos) en una zona boscosa”, informó Guennadi Moskal, gobernador de Lugansk.

 

Según la fuente, un total de 112 efectivos del Ejército y de la Guardia Nacional ucraniana fueron atacados en la zona de Bajmutka por las milicias prorrusas, que disponen de una veintena de tanques y otros tantos blindados.

 

Moskal agregó que varios de ellos, incluido el comandante de un batallón y algunos militares heridos, han sido hechos prisioneros por los insurgentes.

 

En su opinión, los milicianos locales no se subordinan a los dirigentes de la autoproclamada república popular de Lugansk y no se sienten obligados a respetar ninguna tregua, mientras los soldados ucranianos permanezcan desplegados en la zona.

 

Tras varios días de relativa calma, los combates se han recrudecido en Lugansk y Donetsk coincidiendo con el nombramiento de un nuevo ministro de Defensa, el antiguo jefe de la Guardia Nacional, Stepán Poltorak.

 

 

Ambos bandos acordaron el pasado 5 de septiembre un alto el fuego que contempla la creación de una zona de seguridad sin armamento pesado y libre de minas de 30 kilómetros.

 

 

Esta semana más de una decena de soldados gubernamentales habrían muerto en diversos ataques contra puestos de control o al pisar minas, según informó el mando militar ucraniano.

 

Los combates también se han reanudado en los alrededores de la ciudad costera de Mariupol (mar de Azov), la segunda en importancia de Donetsk y sede del gobierno provisional leal a Kiev.

 

Precisamente, cerca de Mariúpol siete civiles murieron el martes durante una procesión fúnebre al ser alcanzados por cohetes lanzados supuestamente por insurgentes prorrusos.

 

Kiev comunicó a la OSCE esta nueva violación del alto el fuego que fue declarado por ambos bandos el pasado 5 de septiembre, y que fue acuñado dos semanas después en el Memorándum de Minsk.

 

El presidente ruso, Vladimir Putin ordenó el inicio de la retirada de las tropas rusas desplegadas en la frontera con Ucrania, aun cuando los ejercicios militares no concluían hasta el 30 de noviembre.

 

El repliegue ruso ha sido constatado por el Consejo de Seguridad Nacional y de Defensa de Ucrania y por el secretario de Estado de EU, John Kerry, quien, no obstante, llamó ayer a garantizar el control sobre la frontera ruso-ucraniana.

 

Ucrania se encuentra en medio de la campaña para las elecciones parlamentarias del 26 de octubre que los separatistas quieren boicotear en las zonas bajo su control, donde han convocado sus propios comicios para el 2 de noviembre.

 

 

Posiciones irreconciliables en Milán

 

 

ROMA. Las expectativas no son demasiado altas. El primer ministro de Italia, Matteo Renzi, presidirá el próximo viernes un encuentro en la ciudad italiana de Milán (norte) entre el presidente de Rusia, Vladímir Putin, y el ucraniano, Petró Poroshenko, que contará con la presencia de varios líderes europeos.

 

El gobierno italiano confirmó ese encuentro en un comunicado en el que se especifica que la reunión en la delegación del gobierno en la capital lombarda.

 

En la reunión se darán cita, además, otros líderes comunitarios como la canciller alemana, Angela Merkel; el presidente francés, François Hollande; el primer ministro británico, David Cameron; el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, y el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso.

 

También participará la ministra de Exteriores italiana y futura Alta Representante de Asuntos Exteriores de la Unión Europea, Federica Mogherini.

 

Al término de la reunión, Renzi explicará a los medios de comunicación el contenido de la misma.

 

El jefe del Ejecutivo italiano se reunirá tanto con Putin como con Poroshenko por separado y en calidad de presidente de turno de la Unión Europea.

 

La reunión en Milán se produce en el marco de la cumbre del foro Asia-Europa (ASEM), que se celebrará entre hoy y el viernes.

 

Éste será el tercer encuentro que celebren Putin y Poroshenko después de las reuniones que mantuvieron en Normandía (Francia) y Minsk (Bielorrusia) y se produce unos días después de que Moscú ordenada la retirada progresiva de las tropas que mantenía en las proximidades de la frontera ucraniana.

 

Poroshenko afirmó en Kiev que mantendrá en Milán “importantes negociaciones con los líderes rusos sobre asuntos como la instauración de la paz, las garantías del proceso de paz, la puesta en marcha de un proceso político y la distensión en el este de Ucrania”.

 

La UE ya ha celebrado la decisión de Rusia de replegar los militares de la frontera con Ucrania, pero en Bruselas insisten en la importancia de que Moscú retire también “sus fuerzas, equipos y armas del mismo territorio ucraniano”, y en que se respete el alto el fuego en el este de Ucrania, recordó la vocera comunitaria de Exteriores, Maja Kocijancic.