SALTILLO. Después de la tormenta llega la calma, pero no para todos. En diversos sectores de Saltillo, Coahuila, los estragos que han dejado las lluvias pusieron de cabeza a las autoridades y a muchas familias que sufrieron la embestida del agua en sus hogares.

 

Tras las lluvias del jueves, las calles de la colonia Santa Cristina se convirtieron en caudalosos ríos derriba paredes.

 

Lo único que importa es estar vivos

 

Familias enteras lo perdieron todo. Tal vez la estufa se salve, pero el refrigerador no, ni la cama, ni la sala, ni la cuna, ni sus documentos oficiales, ni los juguetes de la pequeña Vidia.

 

Pero nada de eso importa, lo esencial es que Diana y su bebé están vivas. Por un momento todos creyeron que morirían atrapadas por el agua.

 

Al crujido de la barda resquebrajándose le siguió un gran estruendo. Y segundos después los gritos desesperados de Diana.

 

Ya había parado de llover cuando la presión del agua que escurría desde la sierra tumbó la barda posterior de la propiedad, quebró la ventana de la habitación de su niña y se metió por todos los rincones de la casa.

 

Esa misma corriente no permitía abrir la puerta principal para que Diana pudiera escapar.

 

Fue su vecino quien como un héroe logró meterse a la vivienda y sacar a la muchacha con su bebé en los brazos.

 

“Como pudimos aventamos la puerta entre mi hijo y yo y la estiramos para afuera”, dijo Luis Carlos de la Fuente.

 

Asustados y temiendo lo peor, Luis Carlos con sus dos hijos pequeños, su esposa y su vecina, decidieron subir al techo de la casa, el lugar más seguro que encontraron. Hasta las 22:30 horas del viernes Diana pudo entrar de nuevo a su hogar. El agua había subido más de un metro y le estropeó todos los muebles, incluyendo el refrigerador que no se sabe cómo el agua logró derribar.

 

“Ya no quiero habitar la casa, me da miedo”, expresó la joven de 23 años de edad mientras trabajadores del municipio sacaban llenas de lodo todas sus pertenencias. Apenas un mes atrás que se cambió a vivir a esa casa.

 

Los vecinos acusan a la constructora Davisa y a la empresa Magna de construir una desviación para el drenaje hace aproximadamente un año.

 

‘No tuvimos chance ni de acomodar tablas’

 

Entre los damnificados por estas trombas está  la familia Oyervides Fuentes, con domicilio en Los Silleres, zona que en cada temporada de lluvias sufre las consecuencias de la falta de una obra de drenaje pluvial de calidad.

 

Con sorprendente resignación el señor Pedro Oyervides, auxiliado de su hijo, sacaba en carretillas una gran cantidad de enseres domésticos que resultaron completamente dañados por el agua que alcanzó más de un metro de alto.

 

La señora Olinda del Carmen López manifestó que desde el huracán Alex que no les iba tan mal.

 

En aquella ocasión el agua se llevó hasta sus techos. Ahora tienen nuevas habitaciones hechas con bloques de concreto en lugar de adobe, pero la lluvia se metió de todas formas.

 

“No bajó al pasito, bajó muy recio, no tuvimos chance ni de acomodar tablas o así y se metió toda el agua”.

 

Otros vecinos de Los Silleres confirmaron que la corriente venció el portón que separa la calle José Ángel Siller de una huerta, provocando que el agua avanzara de forma repentina y peligrosa. Un viejo automóvil Chevy Nova fue arrastrado algunos metros y fue necesario amarrarlo a un poste de la luz para que no se lo llevara la corriente.

 

Otro automóvil, propiedad de la señora Elsa Estabillo, quedó completamente bajo el agua mientras ella permanecía resguardada en su domicilio. Fue hasta la mañana del viernes cuando con ayuda de unos muchachos se dispuso a verificar los daños.

 

Protección Civil detalló que de inmediato se activaron los recursos del Fondo para la Atención de Emergencias (FONDEN) y  las autoridades atenderán las necesidades alimenticias, de abrigo y de salud de la población afectada.

 

Sin gran impacto a las presas; Acuña, en nivel más bajo

 

En poco impactaron las lluvias que cayeron en las últimas horas a los niveles que registran las principales presas de Coahuila, en la de La Amistad se tuvo una mayor precipitación pero, ante el tamaño de la misma, fue muy discreta la ganancia que se tuvo, esto de acuerdo a cifras proporcionadas por la oficina local de la Comisión Nacional del Agua en la entidad.

 

De las cinco presas que contempla la Conagua en su cotidiano reporte hidrometeorológico y de almacenamientos, es precisamente la presa del municipio de Acuña la que se encuentra a más bajo nivel con apenas el 36 por ciento de su capacidad, la cual está cuantificada en los 4 mil 40 millones de metros cúbicos.

 

La Venustiano Carranza con 55 puntos porcentuales de ocupación; mientras que La Fragua luce casi a 98 por ciento de ocupación.