EL CAIRO. El líder de los Hermanos Musulmanes, Mohamed Badie, y otros 682 presuntos islamistas favorables al derrocado presidente Mohamed Mursi fueron condenados a muerte por un tribunal egipcio.

 

El mismo tribunal condenó a cadena perpetua 492 de las 529 penas capitales dictadas en marzo, también contra islamistas simpatizantes de Mursi.

 

Los delitos por los que esas personas han sido juzgadas se enmarcan en la ola de violencia que se extendió por Minia el pasado agosto, en protesta por el desalojo policial de las acampadas de los islamistas en El Cairo, que terminó con cientos de muertos.

 

También en el Tribunal Penal de Minia van a ser juzgados, aunque todavía no hay fecha, otros 919 miembros y seguidores de los Hermanos Musulmanes por cargos similares en otros dos “macrojuicios” separados, en los que también está procesado Badie.

 

El mismo juez ha emitido en los últimos dos días duras condenas de cárcel para otros islamistas. Ayer, al menos 37 personas fueron sentenciadas a penas de prisión que oscilan entre 3 y 23 años por llevar a cabo actos de violencia en Minia.

 

Varias mujeres que esperaban el veredicto en las afueras del tribunal, rodeado por fuezas policiales, se desmayaron cuando conocieron la sentencia.

 

Una amplia mayoría de la población y los medios de comunicación en forma casi unánime aplauden la represión implacable de las fuerzas de seguridad contra los islamistas desde el golpe de estado del 3 de julio pasado que derrocó a Mursi, el único presidente elegido democráticamente en la historia de Egipto.

 

Desde la caída de Mursi, las fuerzas de seguridad mataron a unos mil 400 manifestantes, de los cuales 700 en un solo día, el 14 de agosto en El Cairo. Actualmente más de 15 mil partidarios de Mursi y militantes de los Hermanos Musulmanes están detenidos.

 

Las autoridades egipcias declararon a finales del año pasado a los Hermanos Musulmanes como “grupo terrorista” y desde la destitución de Mursi en julio pasado han detenido y perseguido a los islamistas.

 

La decisión judicial de condenar a muerte a ese número tan elevado de personas no tiene precedentes en la historia de Egipto y ha despertado la críticas de países occidentales y de organismos de derechos humanos.

En tanto, el Tribunal de Asuntos Urgentes de El Cairo prohibió las actividades del movimiento juvenil 6 de Abril, uno de los principales instigadores de las protestas que llevaron al derrocamiento de Hosni Mubarak, acusando a los integrantes del movimiento de trabajar para dañar la seguridad y estabilidad de Egipto, y de recibir financiación extranjera.