Tras 50 años de dar la bienvenida al público que visita el Museo Nacional de Antropología, el monolito prehispánico conocido como Tláloc de Coatlinchán será objeto de un estudio interdisciplinario para identificar los deterioros derivados de su exposición a la intemperie y corregirlos.

 

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) es el responsable de iniciar el proceso de restauración del monumento de 135 toneladas y siete metros de altura.

 

El estudio contempla un registro pormenorizado del estado que presenta, a fin de determinar las causas de su desgaste, y definir parámetros de comparación para vigilar futuras alteraciones, todo ello encaminado a conservar este monolito que se ha convertido en un referente urbano y símbolo de identidad de nuestro pasado prehispánico.

 

El proyecto contempla además la remodelación de la fuente que lo circunda, para recuperar su funcionamiento y bajar unos centímetros el espejo de agua, a fin de evitar que toque la escultura y deteriore la roca. Además de la colocación de testigos que permitan monitorear la actividad de fisuras y la posible inclinación de la fuente.