Los concursos de belleza son un negocio lucrativo que despierta fanatismo en la gente, picos de rating y grandes festejos en el país ganador, un momento de culto para los involucrados en el proceso, principalmente las mujeres que pueden gastar millones de pesos en “arreglitos” que luego niegan para lograr conseguir el sueño que gestionan desde que son unas niñas.

 

Las reinas de belleza se transforman así en el centro de atracción de todo el mundo y en Venezuela no es la excepción, donde las jóvenes se someten a un arduo entrenamiento para coronarse hasta como Miss Universo y convertirse así en “tesoros nacionales” de su país.

 

El acto de coronación de Miss Venezuela es todo un evento en el país, ese día la gente se planta frente a la televisión para ver el desfile y comentar cada uno de los pasos de todas las aspirantes. Con la llegada de redes sociales como twitter esta costumbre se evidencia aún más y cada septiembre, con la gala, “Miss Venezuela” se convierte en trending topic. Es el programa más visto de la pequeña pantalla venezolana y, además, se transmite en vivo a través de un canal de cable para toda América Latina y Estados Unidos.

 

De acuerdo con José Rafael Briceño, profesor universitario y coach de oratoria del Miss Venezuela, “el interés de los venezolanos por el culto a la belleza viene de siglos atrás, cuando Venezuela era una de las colonias españolas en América del Sur. Para finales de los 1700, los venezolanos –alejados de la Corona, centro del poder político y social– sintieron la necesidad de mostrar su clase y sofisticación a través de su apariencia y ropajes”, por ello la importancia de llegar a ganar este tipo de certámenes.

 

“El énfasis en la belleza femenina pone en relieve también la importancia del rol de la mujer en Venezuela”, apuntó en entrevista para un El Nuevo Herald. Venezuela es el país que ostenta tener más títulos de Miss Universo de todo el mundo: seis Miss Universo, seis Miss Mundo, seis Miss Internacional y una Miss Tierra.

 

Los venezolanos dedican todo el día a modelar sus figuras, desde muy temprano las calles y parques de las principales ciudades se llenan de ciudadanos que practican algún deporte para mantenerse en forma; además, en este país se practican alrededor de 45 mil implantes de cirugía al año y se celebran 600 certámenes de belleza.

 

Es así que en el 2013 nació el reality show venezolano Miss Venezuela, Todo por la corona, cuyo éxito quizás no llegó a ser mundial pero en el país sudamericano causó gran furor y polémica por mostrar la realidad a la que se enfrentan las concursante para cumplir con el “entrenamiento” y ganar por sobre encima hasta de ellas mismas.

 

Su primera temporada tuvo una duración de tres meses. En marzo del 2013 se realizaron los primeros casting para seleccionar entre miles de aspirantes a las 50 candidatas que participaron en el reality, para luego obtener las codiciadas bandas representativas de cada estado federal de Venezuela y pasar todas las pruebas preliminares hasta llegar a la Gala Final como todos los años, en el famoso certamen del Miss Venezuela 2013.

 

Las mujeres fueron sometidas a las más duras pruebas y entrenamientos en pasarela, fotografía, maquillaje y oratoria respectivamente a fin de convertirse en las representantes de Venezuela en los más importantes certámenes internacionales de belleza.

 

En las últimas fechas, el dramatismo no solo se queda dentro del concurso, también se traslada a las calles de Venezuela más recientemente con la muerte de Génesis Carmona, Miss Turismo Carabobo 2013, quien falleció tras ser baleada en la cabeza durante las protestas de la oposición contra el presidente Nicolás Maduro, así como el asesinato de Mónica Spear, Miss Venezuela 2004 en un aparente asalto.

 

Aquí algunos ejemplos que nos demuestran que los concursos de belleza en Venezuela no son como la película Miss Simpatía.