BAGDAD. La violencia irrumpió ayer en Irak con la muerte de unas sesenta personas en una cadena de atentados, la mayoría contra zonas chiíes de Bagdad, en la víspera del décimo aniversario de la invasión estadounidense del país.

 

Irak amaneció esta mañana en medio de una ola de atentados y ataques que, según fuentes policiales, causaron 60 muertos y más de 180 heridos.

 

En total, diecisiete coches bomba y dos artefactos estallaron en distintos barrios bagdadíes como Kazamiya, Ciudad Sadr, Nuevo Bagdad, Huseiniya, Otaifiya y Zafaraniya.

 

Aparte de las explosiones, se registro el impacto de proyectiles de mortero y un ataque armado en la capital.

 

Fuera de Bagdad, estallaron dos coches bomba en zonas situadas al sur de la ciudad contra una patrulla de la Policía y una base militar, en una acción que mató a dos soldados, dos agentes y tres civiles.

 

Por el momento, ningún grupo ha asumido la autoría de esta serie de atentados, que se produce cuando están a punto de cumplirse diez años de la entrada de una coalición multinacional, liderada por Estados Unidos, para derrocar al régimen de Sadam Husein.

 

El 20 de marzo de 2003 a las 03:35 hora local misiles “Tomahawk” atacaron una granja en el sur de Bagdad, donde, según las informaciones de inteligencia, el entonces dictador iraquí, Sadam Husein, estaba reunido con responsables políticos y militares.

 

Era el inicio de una ocupación que se prolongó durante más de siete años y que sumió a Irak en una espiral de violencia sectaria, debido al desmantelamiento del antiguo aparato de seguridad.

 

En ese tiempo, más de 100 mil iraquíes, de acuerdo a la ONG Iraq Body Count, perdieron la vida, así como 4 mil 400 soldados de Estados Unidos, que se suman a las bajas de otros miembros de la coalición internacional.

 

La situación no se estabilizó tras la retirada estadounidense el 18 de diciembre de 2011, ya que el país ha experimentado un repunte de la violencia, que había ido disminuyendo paulatinamente en los últimos años de la ocupación de Estados Unidos.

 

En los últimos meses, Irak ha sido escenario de numerosos atentados contra los chiíes y las fuerzas de seguridad.

 

A la ansiada estabilidad tampoco ayudan mucho las recurrentes crisis políticas en el país y la corrupción, mientras los ciudadanos sufren la ausencia de servicios básicos.

 

El Gobierno de unidad nacional, encabezado por el chií Nuri al Maliki, tiene actualmente poco de unidad tras el anuncio de boicot de sus reuniones de ocho de sus ministros pertenecientes a la coalición opositora Al Iraqiya, integrada por suníes y chiíes.

 

Los suníes se quejan de la discriminación a la que dicen son sometidos por parte del Ejecutivo de Al Maliki, después de haber gozado de privilegios durante la época de Sadam.

 

Por otro lado, no parece que la tensión política vaya a resolverse conforme se acerca la fecha de celebración de las elecciones a los Consejos Provinciales, prevista para el próximo 20 de abril.