PARÍS. El Museo del Louvre inauguró hoy oficialmente su sucursal en el norte de Francia, en una antigua zona minera de la localidad de Lens, donde exhibirá en un nuevo edificio parte de las colecciones que guarda habitualmente en París.

 

El nuevo edificio Louvre-Lens, realizado por los arquitectos japoneses Ryue Nishizawa y Kazuyo Sejima, está emplazado junto a una antigua mina en esa ciudad de la región de Pas-De-Calais (norte de Francia), muy castigada por la crisis con un 16 % de paro, por lo que se espera que el museo ayude a revitalizar la zona.

 

Aunque el Louvre-Lens no dispondrá de colecciones propias, albergará parte de los fondos permanentes del Louvre de París y propondrá exposiciones temporales que irán cambiando, con la intención de atraer público en más de una ocasión.

 

Así, por un periodo de cinco años, La Gran Galería, apodada la Galería del Tiempo, hará una presentación cronológica con las obras maestras del Louvre de París organizada en tres periodos: 70 obras para la Antigüedad, 45 para la Edad Media y 90 para la época moderna, pasando por Egipto y Oriente.

 

Además se exhiben obras de Perugino, Rafael, Botticelli y Rubens, que podrán admirar los visitantes junto a cuadros de otros autores esenciales del Louvre, como el “Retrato de Mariana Waldstein” de Francisco de Goya y “Antonio de Covarrubias y Leiva”, de El Greco.

 

El coste del Louvre-Lens ascendió a 150 millones de euros (195,5 millones de dólares), según sus responsables, de los que la región de Pas-De-Calais aportó 88; la Unión Europea, a través del Fondo Europeo de Desarrollo (Feder), 37 millones; el Estado francés 2 millones, y el resto de otras participaciones regionales; la idea nació en 2003, siendo Jacques Chirac presidente de Francia.

 

El presidente francés, François Hollande, protagonizó la inauguración oficial, una semana antes de la apertura al público, y elogió especialmente una de las “joyas” del Louvre de siempre, “La libertad guiando al pueblo”, de Eugène Delacroix

 

 

La libertad guiando al pueblo FOTO: AP.

 

 

El cuadro significa un “símbolo de combate de un movimiento obrero” y cuyos personajes “permitieron a la República levantarse” según declaró a la prensa el presidente, un mensaje a los antiguos mineros de la zona, algunos de los cuales estuvieron presentes en el acto