El presunto jefe regional de la zona noreste de Los Zetas, Salvador Alfonso Martínez Escobedo, La Ardilla, detenido por la Marina el fin de semana, está vinculado con la liberación de 131 reos del penal de Piedras Negras, Coahuila, ocurrido el pasado 17 de septiembre.

 

Ayer, durante su presentación ante la Subprocuraduría de Investigación especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), el vocero de la secretaría de Marina, José Luis Vergara, dijo que entre los reos liberados se encuentran 15 sicarios de la célula operativa de La Ardilla.

 

Autoridades de la PGR informaron a 24 HORAS que estos reos habrían recibido la instrucción de cometer diversas ejecuciones en al región.

 

Las autoridades federales presumen que no era la primera vez que Martínez Escobedo liberaba a gente ligada con la estructura de Los Zetas de penales estatales, pues también se le responsabiliza de la fuga de 151 internos del penal de Nuevo Laredo, Tamaulipas, en diciembre de 2010.

 

Según la información dada a conocer durante la presentación, Martínez Escobedo, quien también usaba el pseudónimo de Carlos García, operaba directamente bajo las instrucciones de los hermanos Miguel Ángel y Omar Treviño Morales, cabezas de Los Zetas. Su campo de operaciones abarcaba Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila, Durango y Chihuahua.

 

Además, La Ardilla está identificado como uno de los autores intelectuales de la muerte de cerca de 200 personas encontradas en distintas fosas de Tamaulipas, y por su captura la PGR ofrecía una recompensa de 15 millones de pesos.

 

También se le vincula con la ejecución de “propia mano” de más de 50 personas en distintas partes de la región, entre ellas la del ciudadano estadunidense David Hartley, ocurrida el 30 de septiembre del 2010 en la zona de Presa Falcón, y la del comandante de la Policía Ministerial, Rolando Flores Villegas, quien estaba a cargo de esa indagatoria.