El boxeador Julio César Chávez Jr. dijo el jueves por la noche que el resultado positivo que dio por consumo de marihuana después de la pelea ante el argentino Sergio Martínez, no fue con intención de sacar ventaja deportiva y que fue producto de unas gotas que utilizó para calmar los nervios.

 

Chávez Jr. dio positivo a la droga tras la pelea del 15 de septiembre en la que perdió el título de peso mediano del Consejo Mundial de Boxeo ante el “Maravilla” Martínez. El mexicano cayó por decisión unánime y sufrió su primer revés en 48 combates.

 

“Fue un golpe muy duro pero creo que todo pasa por algo, pero mi intención nunca fue hacer nada mal para nadie, desde hace tres o cuatro años tengo un problema de los nervios”, dijo Chávez Jr. en una entrevista para el programa “Nación” de la cadena ESPN.

 

“En California es legal el cannabis (marihuana) … eso me dijeron, que me ayudaría a dormir y relajarme, y cuando lo consulté con el doctor me dijo que el único problema era el humo, por lo que me hicieron un té o unas gotas … y eso fue lo que tomé, pero nunca he fumado marihuana”, agregó Chávez Jr.

 

Tras conocerse el resultado de la prueba, Chávez ofreció una disculpa a través de Twitter.

 

El Consejo Mundial de Boxeo lo multó con 20 mil dólares y lo suspendió indefinidamente hasta que no termine con un proceso de rehabilitación.

 

El dinero de la multa será entregada a una institución hospitalaria para niños con cáncer.

 

“No tengo problemas de drogas”, reiteró Chávez Jr. “Jamás, tengo problemas con los nervios”.

 

El mexicano es hijo de una de las más grandes leyendas del boxeo mexicano que lleva su mismo nombre. Al igual que su padre, Chávez Jr. ha estado envuelto en la polémica fuera de los cuadriláteros en los últimos años.

 

Sus críticos alegan que Chávez Jr. ha hecho una carrera en el boxeo gracias a los logros de su padre, quien tuvo una gloriosa carrera que se prolongó por 25 años y en la que logró coronarse monarca mundial en tres categorías diferentes, pero fuera de los cuadriláteros vivió una vida desenfrenada que lo llevó a las adicciones y a ingresar, en varias ocasiones, a centros de rehabilitación, la última de ellas apenas el año pasado cuando su mismo hijo fue quien lo ingresó.

 

“La gente dice cosas que no son. Siempre se me ha hecho una imagen del hijo de Chávez, que mi padre me ha protegido, lo único que tengo de beneficio es que me llamo Julio César Chávez. Cuando estaba drogado mi padre, él no estaba. A mi papá lo respeto, es mi ídolo y es mi padre, pero está es mi carrera, mi vida, y debo ganar o perder, esa debe ser decisión mía”, concluyó Chávez Jr.